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Panamá, lunes 28 de enero de 2008
 

SALUD. propietarios de RESTAURANTES SON CITADOS A LOS CENTROS DE SALUD.

Comiendo bajo su riesgo

Restaurantes con condiciones sanitarias cuestionables que fueron multados siguen operando.

Los consumidores continúan comiendo en locales que incumplen las normas sanitarias.

LA PRENSA/ Carlos Lemos
PÚBLICO. Los operativos de salud parecen no hacer mella en las costumbres de consumo de los panameños.976348
Ana Teresa Benjamín
abenjami@prensa.com

En el Palacio Lung Fung era un domingo cualquiera. Todavía de mañana y a solo dos horas del tiempo de almuerzo, la gente llegaba y llegaba, entusiasta, y pedía una mesa en el comedor principal del veterano restaurante.

Como siempre, en la entrada, un mozo abría las puertas. Allí mismo, como de costumbre, los vendedores de lotería intentaban que alguien les comprara los chances y billetes del sorteo de oro.

"Un billetito y te ganas 7 mil dólares", gritaba una, mientras otro se atravesaba por delante y remataba: "Buco’e plata y un carro, mira...".

Adentro, ya subidos los dos tramos de escaleras, el bullicio no se hizo esperar. Aparecieron entonces los dragones dorados, las lámparas de papel, los candelabros, las alfombras rojas y las mesas con manteles verdes, a cuadros, por entre las que se paseaban más mozos empujando carritos de aluminio repletos de comida china.

Diligentes, los meseros ofrecían. Había yee chee kao, siu mai y ja kao. Patitas de pollo, carne con jengibre, costillitas. Sa yung, chintoy, brazos gitanos. Las delicias eran presentadas, una a una, mientras el vapor de cada plato se instalaba en las narices. Llegaron la tetera y los palitos. Por suerte aparecieron también los cubiertos occidentales.

El comedor estaba repleto de familias chinas, de turistas, de parejas que buscaban un desayuno exótico, oriental, y todos pedían más y conversaban, bebían té y Coca Cola y comían con apetito creciente más siu mai, chintoy, kalmei pao.

Es como si nada hubiera ocurrido durante la semana pasada. Porque en el restaurante Kam Wah, en El Dorado, aunque ya un poco más tarde, algunas mesas seguían ocupadas por familias enteras, despreocupadas, aun cuando el Ministerio de Salud (Minsa) realizó operativos en los que encontró bellezas tales como: pollo contaminado listo para ser servido, patos secándose al sol en azoteas que luego serían vendidos como platos gourmet, bandejas rebosantes de arroz verde, comidas en recipientes oxidados y ratas secas por debajo de algo que parecía ser una nevera. Delicias todas, indudablemente.

Claro que las irregularidades sanitarias no se circunscriben a los locales chinos. En el KFC y el Niko’s Café de El Dorado, por ejemplo, los inspectores del Minsa descubrieron trampas de grasa que no aguantaban una libra de grasa más.

Reynaldo Lee, director del Departamento de Protección Alimenticia (Depa) del Minsa, anunció recién el jueves que en aquellos lugares donde se encontraran condiciones sanitarias cuestionables se colocaría un letrero que diría: "Establecimiento en riesgo, bajo vigilancia".

Pero como la resolución todavía no ha sido emitida, en ninguno de los restaurantes que fueron inspeccionados la semana pasada –y multados con sumas que parecen un chiste y que pueden seguir operando pese a los incumplimientos– aparece algún tipo de advertencia.

Quizás por eso todos entraban, sin remordimientos ni preocupaciones, a degustar. A compartir en familia, a sonreír, a disfrutar, al fin y al cabo, de un domingo más.

Un camino largo para procurar la salud

Cuando el Ministerio de Salud realiza un operativo para detectar si se cumplen o no las normas sanitarias en los restaurantes, el primer paso no es una sanción pecuniaria. Según han dado a conocer los funcionarios de Salud, lo que prevalece es citar al propietario al centro de salud del área, en donde se le abre un expediente de investigación.

De comprobarse que el local ha sido sancionado anteriormente y no ha cumplido con las recomendaciones de higiene o adecuado su infraestructura, entonces las autoridades pueden imponerle una multa al dueño, que va desde los cinco dólares hasta los 500 dólares.

Cuando el expediente llega a despachos superiores -Región Metropolitana de Salud-, las multas empiezan en los 501 dólares y llegan hasta los 5 mil dólares.

Si aun así las normas no son acatadas, el expediente pasa entonces al nivel central, donde las multas llegan a los 100 mil dólares. En este momento también se puede ordenar el cierre temporal o definitivo del negocio.

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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