VIVENCIAS. UNA PÁGINA TRISTE PARA EL PUEBLO JUDÍO.
Por qué olvidar
‘Nadie podría entender lo que significó vivir esta experiencia en carne propia’: Marianne Granat.
| LA PRENSA/Jihan Rodríguez |
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| LUTO. Desea que no se olviden las muertes. 975436 |
Diana N. González
digonzalez@prensa.com
El propósito de Adolfo Hitler de desaparecer a los judíos de Europa es el episodio más terrible descrito por sobrevivientes que fueron arrancados de sus familias, de su entorno, de sus trabajos y despojados de su dignidad humana.
Marianne Granat, de 84 años, de nacionalidad francesa, fue deportada de su natal Hungría, en 1944, junto a su familia a Auschwitz (Polonia) donde vivió toda clase de vejámenes y sufrió la degradación humana día a día, el hambre, las humillaciones, la amenaza constante de las selecciones del doctor Mengele (conocido como el ángel de la muerte) que terminarían en las cámaras de gas.
En aquellos días tenía 20 años, tocaba el piano, era cantante y tenía ilusiones como cualquier jovencita.
Su madre de 50 años fue seleccionada el 2 de octubre de 1944, algunos días antes de la revuelta en Auschwitz. En aquel tiempo posiblemente su padre también fue llevado a la cámara de gas, cita.
| CORTESÍA |
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| Los esposos Granat. |
Mientras estuvo allá, Marianne concentró todas sus fuerzas para sobrevivir. Anécdotas hay múltiples. En su memoria está la cruda imagen cuando ella y sus compañeras fueron llevadas en abril de 1945 a la cámara de gas en un campo de exterminio denominado Ravensbrück, sin embargo, después de una larga espera, durante 24 horas, las dejaron salir. "La razón es que Himmler, el jefe de la organización de los campos de concentración, suspendió la matanza por gas a causa de la intervención del príncipe Bernadotte, hijo del rey de Suecia".
La decisión de Himmler estaba relacionada con que se acercaba el fin de la Segunda Guerra Mundial, donde Alemania perdió.
Afirma que nadie podría entender lo que significó vivir esta experiencia en carne propia ni tampoco logra comprender, cómo Alemania, donde nacieron los grandes filósofos, escritores, músicos y pintores, pudo degenerarse y creer en un Hitler y seguir ciegamente a su propaganda asesina, que significaba la matanza de millones de inocentes, de judíos, gitanos, eslavos y de muchos otros.
Marianne Granat llegó a Panamá en 1981 junto a su esposo ya fallecido Alexandre Granat (quien también había sido prisionero), luego de que este fue escogido como rabino por la congregación Kol Shearith Israel. Es madre de dos hijas, habla cinco idiomas, y vivió por muchos años en El Salvador.
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