INTEGRACIÓN.
Los cuentos chinos de la Centroamérica parcelada
Ariel Montoya y Carla Montenegro
Hace pocas semanas se llevaron a cabo dos importantes eventos en Managua en los que una vez más quedó evidenciada la necesidad de fomentar las bases de la integración regional centroamericana: la conferencia que diera el afamado periodista Andrés Oppenheimer (lectura obligada para toda nuestra clase política), quien expuso en hora y media la tesis de su libro sobre la extravagancia populista y sus augurios optimistas para el sub continente Cuentos chinos; el otro, un seminario para periodistas y editores de medios escritos de la región, con expertos europeos y latinoamericanos.
Si bien es cierto que los más de 40 millones de centroamericanos poco saben sobre la integración (de la cual ya ha habido 22 esfuerzos) es importante fomentarla en sus valores y dimensiones. Como Charles de Gaulle dijera en una ocasión, es necesario que ésta "interese a los pueblos".
Oppenheimer, quien disertó ante un nutrido grupo de empresarios, políticos y académicos gracias a una gestión de la Cámara Nicaragüense de Comercio y la Universidad American Collage, sostuvo que es inadmisible que mientras los países europeos consolidan sus economías bajo una sola moneda, el euro, en Centroamérica existan siete: una por cada país.
La conferencia de Oppenheimer, alfombrada de chispeantes y humorísticas anécdotas sobre economía que la hicieron sumamente amena tratándose de un tema tan árido como las estadísticas financieras o bursátiles, producto de sus viajes por lejanos países –socialistas, comunistas y capitalistas en los que las economías han mejorado sustancialmente, creando mejores oportunidades de vida para sus ciudadanos–, ilustró una vez más los beneficios que trae la integración, claro está, junto con inversiones, educación y respeto a la institucionalidad, para que naciones en vías de desarrollo superen la pobreza.
Es por eso que para que Centroamérica alcance un nivel de desarrollo al menos plausible, se requiere consolidar la integración en todas sus esferas. Las políticas públicas impulsadas por los Gobiernos y el sector privado de la región, independientemente de la eficacia que puedan tener, resultan insuficientes ante las necesidades que deben solventar.
Por su parte, los expositores del foro para periodistas, organizado por el PAIRCA, la Unión Europea y el CELARE, abordaron entre otras conclusiones, que si bien es cierto la unión también se va a ir implementando, como producto de los avances integracionistas y comerciales de otras regiones, esta se irá fortaleciendo en la medida en que el flujo de la cooperación internacional sea focalizada a la región más que a países en particular.
Un detalle importante en esta cruzada integracionista es que se implementará un Acuerdo de Asociación (AA) de región a región entre la Unión Europea y Centroamérica, lo cual definitivamente le da un toque de novedad y de éxito, en dependencia de la voluntad y el diálogo político que exista, para que –según las conclusiones de dicho evento–, se genere una comunidad de visión en función de los valores comunes.
Actualmente, de los 840 millones de euros producto de la cooperación europea, sólo se invierte un pequeño porcentaje en proyectos regionales.
De ahí la necesidad de que, si se pretende que a la ciudadanía le interese el tema de la integración y la conciencia regional, deberán crearse mecanismos para el diálogo político y la profundización cultural de las oportunidades que esta traerá a Centroamérica, con la asignación de recursos y fórmulas creativas de las partes interesadas. Así el fantasma de los cuentos chinos de la Centroamérica parcelada, provinciana hasta en sus pobretonas glorias monetarias y atollada en sus nacionalismos ancestrales, se espantará por sí solo.
Firmas Press.
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