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Panamá, sábado 26 de enero de 2008
 

SALUD PÚBLICA. Minsa evalúa viviendas en áreas revertidas.

Casas contaminadas con plomo

Muchas casas construidas antes del año 1978 fueron revestidas con pintura a base de plomo.

Esta materia tiene el poder de ocasionar daño cerebral en los niños afectando su aprendizaje.

LA PRENSA/ Gabriel Rodríguez
EDIFICIO. PH. 1555, ubicado en la calle Balsa de Balboa, corregimiento de Ancón. Caserón integrado por cuatro departamentos.975270
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com

Hasta el año de 1978, el plomo era uno de los elementos que se utilizaba para la fabricación de pinturas.

Para esos tiempos no se hablaba de los daños que producía este elemento químico en el organismo del ser humano, siendo los más comunes la dificultad para dormir y la disminución del cociente intelectual, principalmente en la población infantil.

Panamá no escapa de esta realidad. Por ejemplo, todas las casas construidas por los estadounidenses en la época en que operaban las bases militares en la Zona del Canal estaban pintadas con productos a base de plomo.

Una vez revirtieron esos inmuebles al Gobierno panameño, se pusieron a la venta d, tal cual como fueron recibidos por los norteamericanos, con su problema de plomo.

Bernarda Osorio es una de las que hace cinco años celebró un contrato de compraventa con el Estado al adquirir dos cuartos en uno de los edificios ubicados en la calle Balsa de Balboa, corregimiento de Ancón.

Cuenta que al enterarse de que estas casas estaban contaminadas, empezó su "pelea" con las autoridades de la extinta Autoridad de la Región Interoceánica, y en la actualidad, con la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos del Ministerio de Economía y Finanzas.

A pesar de haber comprado, Osorio no habitó el lugar hasta el año pasado porque tiene dos niñas que para ese entonces tenían 3 años y 14 años.

"Ellos dicen que uno debe revisar los inmuebles, pero, cómo un ciudadano común se entera de lo que hay en el lugar. Ellos deben decirlo, y lo saben porque en el contrato mencionan de manera muy sutil que el edificio podría tener ‘vicios ocultos’. Cuando compré, el Estado aún no vendía los otros cuartos y como copropietario se rehusaba a sanear, a pesar de tener las pruebas enfrente. Así que de qué me vale arreglar, si me contaminarán los otros cuartos. Esto es un caserón".

Osorio, con documentos en mano, mostró los resultados de la inspección que hizo el Ministerio de Salud (Minsa) en 2004 a solicitud de ella. En los mismos aparece que el nivel de plomo en el inmueble es de 1.27 y el máximo permitido por la entidad es 0.06.

Entre otras observaciones, las autoridades del Minsa recomendaron eliminar de inmediato las capas de pintura del edificio con alguna cobertura o pantalla de lona para evitar la propagación de partículas de tamaño respirable que afectaran a los moradores del sector.

El docente y químico Roberto Ureña manifestó que el plomo en el cuerpo no es saludable en ningún nivel. "Al vivir en una casa con pintura a base plomo la intoxicación de sus residentes se da por acumulación lenta con el paso del tiempo. Igual, estarán vulnerables a sufrir lentitud en el crecimiento corporal, problemas auditivos, de comportamiento o atención, bajo rendimiento escolar y daño renal".

La familia Cubilla, que recientemente adquirió uno de los cuartos del edificio —desconociendo el problema—, decidió no llevarse a vivir con ellos a sus hijos por la situación.

Aquí no acaba el problema, dice Osorio, ya que también se corroboró que el techo de los edificios tiene asbesto, una sustancia altamente cancerígena.

"Si no sabían antes del problema, ahora lo saben y siguen vendiendo sin decirle nada a la gente", advierte.

Una venta 100% legal dicen autoridades

El administrador de la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos del Ministerio de Economía y Finanzas, Julio Ross, comenta que todos los que por años han adquirido los caserones revertidos al país sabían qué estaban comprando.

El subsecretario ejecutivo de esta entidad, Víctor R. Barrios, quien expresó conocer de antemano el caso de Bernarda Osorio, comentó que el comprador firma un contrato en el que certifica que ha inspeccionado el bien y es conocedor cabal de las condiciones, estado físico y demás cualidades del mismo, las cuales acepta a satisfacción. "A cada cliente se le da la oportunidad de inspeccionar lo que está comprando antes de cerrar el trato y los arreglos corren por su cuenta".

En tanto, el jefe de Asesoría Legal de Bienes Revertidos, Roberto Leyton, dice que el Estado no tiene la capacidad adquisitiva para sanear todos los inmuebles que ha vendido. "De no ser así saldría mejor tumbar las casas para vender los lotes y así lo comprarían personas de alto nivel adquisitivo y eso no es lo que se quiere".

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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