Una de las tres promesas de campaña del actual Presidente está a prueba. La ola de violencia que le ha quitado la tranquilidad a la ciudadanía en las últimas semanas, lejos de disminuir, ha ido creciendo a niveles que ya provocan un reclamo a gritos: ¿dónde está la jurada seguridad que nos prometió el hoy gobernante?
Las víctimas no son pandilleros o la delincuencia común, son gente inocente. Peor aún, muchos son niños cuyas vidas se han visto truncadas por gente sin escrúpulo, dispuesta a matar a quien sea y que parece gozar con cada muerte que provoca. Y mientras los panameños estamos viviendo un infierno, el gobierno duerme con la tranquilidad que les proporciona un servicio de escolta que –a propósito– le pagamos los contribuyentes.
¿Cuántas vidas costarán que las autoridades reaccionen ante tanto ensañamiento criminal? Hace falta mucho más que multas para acabar con la violencia. Garantizar nuestra seguridad no solo es una promesa electoral, es una responsabilidad que los gobernantes deben de cumplir. ¿Cuándo empezarán? |