Robos de arte sacro. MUSEOS. CONVENTOS E IGLESIAS SON SAQUEADAS.
Unos actos no tan santos
El robo de piezas de arte en templos es un delito generalizado en casi todos los países del continente.
Cálices, pinturas, candelabros y esculturas figuran entre las piezas preferidas por delincuentes.
| LA PRENSA/Jihan Rodríguez |
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| SEGURIDAD. Las joyas y obras que se guardan en museos e iglesias despiertan la codicia de ladrones, de ahí que las instituciones estén tomando medidas preventivas. 974520 |
Carlos E. Ovando
covando@prensa.com
El sábado 13 de octubre de 2007 fue un día desafortunado para Ecuador. La mayor parte del país estaba frente al televisor apoyando a su selección de fútbol en el inicio de las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, pero cuando el encuentro finalizó, con una derrota ante Venezuela, otra noticia amarga terminó por deprimir a los ecuatorianos.
Aprovechando la coyuntura, seis delincuentes entraron al Museo de Arte Religioso del Convento de las Conceptas, en la localidad de Riobamba, y se llevaron La Custodia, una de las joyas religiosas más valiosas del país, hecha de oro y plata, con 3 mil 500 piedras preciosas, entre esmeraldas, perlas y diamantes.
Valorada en alrededor de un millón de dólares, la joya de un metro de altura no ha podido aún ser recuperada.
El robo de piezas de arte religiosas es uno de los delitos más comunes en todos los rincones del orbe, y América Latina no es ajena a él.
PROBLEMA DE TODOS
En Panamá, la Iglesia de Antón sufrió en 2006 el robo del Cristo de Esquipulas, una de las imágenes más queridas y valoradas por el pueblo católico de este país. Los ladrones se llevaron la corona, las tres potencias, y varios de los "milagros" que pendían de un cordón colocado sobre el cuerpo del Cristo. Solo algunas partes se han recuperado y la Iglesia tomó la determinación de guardar las obras de valor en el Banco Nacional.
Aunque, como señala el párroco de la Iglesia San José, en Panamá la feligresía panameña ha sido bastante respetuosa de los símbolos religiosos. Pero no en todas partes es igual.
Por ejemplo, en agosto de 2007, la fiscal del patrimonio cultural de Honduras dijo que esa entidad devolvería a la Iglesia católica de ese país unos 600 objetos de arte que habían sido robados de diversos templos a lo largo de unos 13 años, y entre los que había esculturas, pinturas, cálices, incensarios y candelabros.
En México, con unas 19 mil iglesias que albergan unos 4 millones de piezas de arte, solo en el estado de Puebla el año pasado se reportó el robo de unas 26 piezas de carácter sacro histórico. Casi nada, en comparación, por ejemplo, con el año 1999, cuando en el mismo estado fueron robados 130 objetos en total.
En Perú, entre los años 2000 y 2004, unos mil 500 templos fueron víctimas de robos. Y muchas veces los delincuentes funden las piezas de oro, con lo que se pierde el legado histórico que representan. "Todo tiene un valor artístico muy aparte del metal, es patrimonio que se pierde y que no se puede recuperar aunque se reemplace", dijo el director del Instituto Nacional de Cultura de Arequipa, Franz Gopp.
Lo cierto es que las autoridades eclesiásticas empiezan a reaccionar y hacen uso de la tecnología para proteger sus obras que, fuera de su indudable valor material tienen un legado histórico incalculable. Así, muchas iglesias han instalado cámaras de vigilancia, además de contratar a agentes de seguridad o de guardar sus obras en los bancos.
Mientras tanto, la Policía ecuatoriana pierde cada día un poco más las esperanzas de encontrar la Custodia íntegra .
El arte es un buen negocio en el mercado negro
El robo de piezas valiosas no se circunscribe solo al ámbito sacro. Hay muchos reportes de obras, fundamentalmente pinturas clásicas, que han sido robadas, algunas en más de una ocasión. La famosa Mona Lisa, pintada por Leonardo da Vinci, fue robada en 1911 por un empleado del Museo de Louvre, en París. Cézanne, Van Gogh, Picasso, Rembrandt, Goya son algunos de los pintores preferidos de los delincuentes, debido al gran valor que los coleccionistas están dispuestos a pagar por las obras de estos artistas. Y aunque en la mayoría de los casos las obras han sido recuperadas, hay muchas que aún no han aparecido.
Entre éstas están 11 pinturas de Rembrandt, Degas, Manet y Vermeer que fueron robadas del Museo Gardner, de Boston, el 18 de marzo de 1990, y que tienen un valor aproximado de 300 millones de dólares. Nulos han sido los esfuerzos de la policía para recuperar estos valiosos cuadros. Y a pesar de las estrictas medidas de seguridad adoptadas por los museos, los delincuentes siempre encuentran el modo de burlarlas.
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