CAZA DE BALLENAS.panameño narra historia de lucha por la conservación.
Una batalla en el Antártico
Greenpeace se encuentra en el Océano Antártico tratando de impedir la cacería se cetáceos.
El biólogo y activista Mir Rodríguez forma parte de la tripulación del barco del grupo ambientalista.
| CORTESÍA/Greenpeace Jiri Rezac |
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| operativo. El barco Esperanza, de Greenpeace, lleva a bordo una tripulación dispuesta a luchar en defensa de la conservación de ballenas. 971517 |
José Arcia
jarcia@prensa.com
En el Océano Antártico se libra actualmente una inusual batalla. El barco Esperanza, de Greenpeace, busca impedir la caza de mil ballenas por parte de embarcaciones japonesas.
Para esa tarea, zarpó el pasado 21 de diciembre de Bluff, Nueva Zelanda.
Mir Rodríguez, biólogo y activista panameño, es parte de la tripulación del Esperanza y desde la lejanía habló con este diario el pasado miércoles. En Panamá eran las primeras horas de la noche, mientras que en el Antártico se acercaba el mediodía de ayer jueves. La diferencia es de 14 horas.
"Salimos al océano a buscar los barcos japoneses para impedir la caza de ballenas. Es una tarea difícil de lograr", dijo. El miércoles se encontraba a unas 900 millas náuticas de tierra, que es más o menos recorrer el trayecto ciudad Panamá-Paso Canoa, ida y vuelta.
Después de dos semanas de navegar sin rumbo definido, los activistas de Greenpeace visualizaron la primera flota japonesa arponera.
Pero el blanco de Greenpeace no eran los barcos arponeros que cazan las ballenas, sino la nave Nisshin Maru.
Esta embarcación, explica Rodríguez, es conocida como la " nave fábrica" porque es allí donde cargan las ballenas muertas para faenarlas y luego embalarlas para transportarlas a Japón.
"Cuando encontramos la nave, empezó a huir en dirección noroeste (África) y nosotros la perseguimos". Persecución que aún no termina.
Esto obedece, explica, a que mientras esta nave no pueda recibir las ballenas, los barcos arponeros no podrán cazar los cetáceos.
Esta medida ha implicado que desde hace dos semanas los japoneses no hayan podido cazar ninguna ballena. "Es una victoria para nosotros", dice Rodríguez con entusiasmo.
La persecución también ha sido de doble vía. "Mientras nosotros estábamos detrás del Nisshin Maru, el resto de la flota nipona nos seguía, incluso uno de los barcos arponeros se nos acercó".
A través de altos parlantes se les informó que la caza de ballenas es ilegal en el Antártico porque el lugar es declarado santuario ballenero, narró.
"Se lo dijimos en inglés y en japonés, pero no nos respondieron".
Rodríguez duda que los japoneses desistan de cazar ballenas por la presencia de Greenpeace. El grupo ecologista ya tiene la lista de las personas que formarán una barrera humana entre los arponeros y las ballenas para impedir que sean cazadas. Uno de ellos, sin duda, es Mir Rodríguez.
"Mi trabajo en el barco es asistente técnico, pero como mi vida es el activismo, yo me anoté para esa operación", dijo.
Entre la flota de barcos japoneses había una bandera que llamó la atención de Rodríguez. Se trataba de una embarcación de abanderamiento panameño. Según él, ese barco es uno de los que abastece de combustible a la flota japonesa.
La existencia de esa nave en el Antártico es conocida en Panamá. Gabriel Despaigne, ambientalista, anunció que presentarán una demanda en contra de la embarcación por realizar acciones alejadas de la política conservacionista del país.
Rodríguez, que está en temperaturas menores de cuatro grados centígrados, extraña el trópico. "Deseo regresar a Panamá para seguir con mis luchas ambientales, sobre todo las relacionadas con hidroeléctricas y minería".
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