EL SALVADOR.
Condenan a policías a 35 años de cárcel
Los ‘agentes del orden público’ fueron acusados de matar a un campesino en una acción encomendada.
| EFE/Roberto Escobar |
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| Autoridades niegan que existan sicarios policiales.971273 |
SAN SALVADOR/DPA
Dos ex policías y un civil salvadoreños, implicados en acciones de sicarios, fueron condenados a 35 años de cárcel por haber dado muerte a un campesino el año pasado en una acción "encomendada", confirmó ayer una fuente judicial de la zona oriental de El Salvador.
Los acusados son los ex sargentos de la policía Nelson Arriaza y Carlos Chévez, así como el civil Roberto Martínez, a quienes un Tribunal Especializado de la oriental ciudad de San Miguel, condenó por el asesinato del campesino Amado García en junio pasado.
Amado García fue supuestamente enviado a matar por una persona - que la policía no identifica- con quien tenía rencillas personales.
Arriaza estaba de alta en la Policía Nacional Civil (PNC) cuando ocurrieron los hechos. Chévez ya no formaba parte de la institución, pero la fiscalía argumentó que existía una asociación ilícita que actuaba como sicarios o que cumplía "encargos".
Los tres fueron absueltos de otros supuestos homicidios que les achacaba la policía y la fiscalía.
Arriaza y Chévez enfrentarán otro proceso judicial en el que están implicados otros dos miembros activos de la policía en acciones de exterminio de presuntos delincuentes ocurridos el año pasado.
Grupos defensores de los derechos humanos en El Salvador han denunciado reiteradamente la existencia de grupos de exterminio con nexos oficiales encargados de asesinar a supuestos pandilleros.
Las autoridades locales niegan la existencia de grupos de exterminio y por lo general achacan los casos a hechos individuales.
En la década pasada existió en la ciudad de San Miguel, más de 170 kilómetros al oriente de San Salvador, una organización clandestina denominada Sombra Negra, que era integrada por policías activos y financiada por empresarios locales para "exterminar a delincuentes".
Los policías implicados fueron detenidos y posteriormente absueltos por falta de pruebas en los asesinatos.
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