El crecimiento económico récord que Panamá está alcanzando, sumado a las extraordinarias proyecciones de los analistas que mantienen el desempeño de 2008 en 10%, coloca al país en un ritmo acelerado que obliga al gobierno a planificar una estrategia para enfrentar los retos que vienen de la mano con el desarrollo.
Uno de estos es el encarecimiento del costo de la vida, que en el caso panameño no ha venido acompañado de un aumento proporcional en el poder adquisitivo de los consumidores. Este escenario interno, ahora se está viendo enormemente agravado por factores externos -tales como el aumento histórico del petróleo y el efecto de los biocombustibles en los precios del trigo y maíz- y en conjunto, están generando una inflación que está llevando el precio de la canasta básica a niveles preocupantes.
La situación debe ser analizada integralmente para diseñar estrategias coherentes, y no permitir al gobierno caer en la tentación de -ante un año electoral- aplicar medidas populistas que al final distorsionan el libre mercado y perjudican al consumidor. |