Los pronósticos dan cuenta de que 2008 será también un año de extraordinarios índices de desempeño y crecimiento económico. Pero, mientras los reportes oficiales hablan de disminución de desempleo e incremento de la clase media, más de 11 mil panameños de la etnia ngöbe buglé cruzan la frontera hacia Costa Rica en busca de sustento diario.
Ni siquiera la aspiración -al dejar el terruño- es mejorar su futuro, sino tan solo asegurar una comida al día. Mujeres y niños sufren por igual la falta de control sanitario y la desnutrición, ni hablar de las condiciones paupérrimas, la desventura, el abandono y la desolación de vivir arrinconados en una tierra ajena. Y este cuadro se repite año tras año en la época de cosecha del café. Toca a nuestras autoridades actuar y detener esta migración forzada por las circunstancias y la falta de oportunidades.
Las fuentes de empleo deben extenderse para alcanzar a nuestros hermanos en regiones más apartadas, a quienes también les corresponde disfrutar de la cacareada bonanza económica. |