UNA FALSA DISYUNTIVA NEOLIBERAL.
Desarrollo económico vs. desarrollo humano
Roberto A. Pinnock
En el año 2004 estuvo en boga el debate sobre el "desarrollo" que traería la construcción de un camino "ecológico" entre un lado y otro del volcán Barú. El gobierno de los políticos que están en oposición actualmente estaba empeñado (lo que me consta) en llevar este proyecto adelante, pero no les alcanzó el tiempo del cambio de gobierno y se vieron obligados por lo grupos ecologistas y de las comunidades involucradas a hacer un segundo estudio de impacto ambiental que fue mucho más serio que el primero. Luego el gobierno de Torrijos atendió el clamor de estos grupos, cosa que hemos visto cumplir categóricamente a la fecha.
Hace poco más de un año, grupos similares, pero residentes en la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá, hicieron sentir su preocupación respecto de las inundaciones de tierras y el consecuente traslado de miles de habitantes. El resultado palpable –lo conocemos ya todos (as)– fue que el señor Presidente evidenció sensibilidad y comprensión de las demandas de fondo y no a la composición política de los distintos líderes campesinos y otros no tan campesinos, con otros intereses políticos; tampoco hizo caso a aquellos que dentro del gobierno entendían que la idea de la ampliación tenía que ir porque sí, aun a costa de los pobres de esa región.
El presidente Torrijos logró la síntesis respecto de tal contradicción demostrando, en la práctica, que se trataba de una disyuntiva falsa. Así, las familias campesinas de esta región hoy duermen tranquilas frente a la posibilidad reducida de las inundaciones por efecto de la ampliación del canal.
En efecto se trata de un estilo de gobierno que el propio pueblo intuye que es distinto a las prácticas de sus oponentes de turno y que estoy volviendo a ver con las demagogias de siempre. No en vano en más de tres años la opinión pública lo ha mantenido en un relativo alto raiting (cfr. Pulso de la Nación publicado en La Prensa el 9 de enero último) a pesar de los problemas acuciantes que no terminan de resolverse.
Lo primero tiene que ver con la presencia de autoridades políticas en el equipo de gobierno que no se han dejado cautivar por la ideología neoliberal que establece como regla, la existencia de una disyuntiva que la realidad nos señala como falsa, lo cual se nota en la voluntad política y el trabajo de dirigentes como Balbina Herrera (primerísima en las encuestas populares de opinión) o Belgis Castro (quien ha estado poniendo en jaque a los corruptos en el Meduca).
Pero en honor a la verdad y en el más humilde sentido crítico, no podrá ocultarse que existen autoridades y tecnócratas de los más diversos niveles que sí han comprado la ideología neoliberal y no saben entender la justeza de demandas –en lo que no parecen diferenciarse del estilo de los políticos de la oposición tradicional– como las que desde hace buen rato vienen haciendo pública los grupos de campesinos de Coclé, Veraguas y de la comarca Ngöbe Buglé frente a ciertos tipos de proyectos, como los mineros e hidro energéticos. ¿Tendrá que salir, nuevamente, el presidente Torrijos a definir que no existe tal oposición entre el interés económico y el desarrollo humano, sobre todo de los más pobres entre los pobres, dado que algunos de los que atienden el tema de las concesiones solo ven el blanco o negro y no saben de matices?
La concurrencia de organizaciones que encuentran oportunidades en estas demandas sociales y perfectamente humanas, para frenar toda clase de iniciativas solo por el hecho de que vienen de un gobierno con el que no comparten intereses y visión, no tiene por qué ser excusa para que las autoridades –que deben atender estos temas– ignoren la naturaleza real de las demandas. Más bien, debe ser la oportunidad para que busquen en conjunto con los afectados, salidas que no se amarren a la tal disyuntiva entre crecimiento económico y desarrollo humano que nos han vendido los ideólogos (as) de los grandes poderes transnacionales alejados de eso que le llaman "responsabilidad social empresarial".
El autor es consultor en sociología
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