Resulta difícil y hasta pretencioso querer describir con palabras el sentimiento de júbilo que desde ayer vive Colombia, y que se replica en toda Latinoamérica, por la liberación de esas dos mujeres que, tras 6 años de encierro, volvieron a sentir el calor de un amoroso abrazo familiar. Sin olvidar que lo más importante es la liberación de las rehenes, desafortunadamente la nota discordante de una tarde cargada de emociones la entonó Hugo Chávez, quien se aprovechó políticamente de un acto eminentemente humanitario, para promover su deteriorada imagen.
Lo que vio el mundo a través de las imágenes de la operación de rescate, independientemente de que los intermediarios fuesen de izquierda o de derecha, europeos o latinoamericanos, fue una demostración de que la comunidad internacional puede jugar un rol trascendental en lograr la recuperación de todos los secuestrados, y más aún, en la búsqueda de una solución pacífica definitiva al conflicto que desangra a nuestra vecina, la hermana República colombiana desde hace cuatro décadas.
¡Colombia, no pierdas la esperanza! |