El poder de la coma
La anécdota del rey que (por ignorancia) perdonó una pena al mover de sitio una coma, sin percatarse del cambio de sen- tido, lleva a reflexionar sobre el valor de este signo de puntua- ción y además semántico en el contexto oracional. Perdón imposible, que cumpla su condena./Perdón, imposible que cumpla su condena.Estos son los dos textos veni- dos a cuento para explicar el uso de la coma capaz de cam- biar el sentido de una oración: Eneida Perea es productora de ñame y vino de Guararé. Es obvio (por el sentido y el contexto situacional) que aquí falta una coma después de la palabra "ñame", porque "vino" no se refiere a la bebida, sino al verbo venir. Pero si la oración hubiese sido, por ejemplo, "Eneida Perea es productora de pisco y vino de Chile", poner o no la coma después de pisco, dependería de lo que realmente se quiera decir, porque hay dos ideas (pisco y vino se producen en Chile) o (se produce solamente pisco y Eneida viene de Chile).Joven adelante. Este letrero necesita una coma después del vocativo "joven". Luego viene la exhortación. Leída de corrido, sin coma, resulta un desatino.
La Academia recomienda: Emplear adecuadamente la coma para evitar que el texto pensado exprese una idea equivocada o incoherente.
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