macroeconomía.petróleo hace peligrar prosperidad.
Los errores de Asia y la recesión económica global
Diez años después de la crisis asiática, la región sigue demasiado dependiente de las exportaciones.
Si bien la región ha recorrido un largo trecho desde los años 1990, todavía queda camino por andar.
| BLOOMBERG/Tomohiro Ohsumi |
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TOKIO, Japón/BLOOMBERG
Mientras los economistas susurran acerca de una recesión en Japón, las autoridades en Tokio se apresuran a atribuir culpas.
Una desaceleración global en curso es la excusa más mencionada. El efecto de la crisis de las hipotecas "subprime" o de alto riesgo es la segunda muy cercana. Los precios del petróleo que se disparan también se consideran una fuerza ominosa que hace peligrar la prosperidad japonesa.
Aun así, si la segunda de las mayores economías del mundo se contrae este año, sólo será culpa suya. La lista de heridas autoinfligidas incluye una política torpe que en los últimos 12 meses golpeó los sectores de la construcción y de préstamos al consumidor de Japón, y un escándalo de pensiones que hizo mella en la confianza de las familias.
Estos errores, tan perjudiciales, son pequeños en comparación con el mayor defecto: la negligencia. Las autoridades en Tokio han hecho poco para que esta recuperación se refuerce a sí misma, dejando a Japón altamente vulnerable a una contracción del crecimiento global.
Japón difícilmente sea el único en hacer daño a la propia economía. Diez años después de la crisis asiática, por ejemplo, la región sigue demasiado dependiente de las exportaciones para el crecimiento. De Seúl a Bangkok, Asia abunda en ejemplos de errores en materia de política económica que pueden poner en peligro la capacidad de la región de resistir una recesión mundial.
Están por ejemplo los generales que derrocaron al primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra con un golpe en septiembre de 2006 y luego asustaron a los inversionistas con una política inestable.
En Corea del Sur, los intentos de restringir el disparo de los precios de las propiedades y de redistribuir la riqueza nacional ahuyentaron la inversión extranjera.
Malasia no está usando los buenos tiempos actuales para ajustar una política de acción afirmativa de 37 años que da tratamiento preferencial a las personas de etnia malasia y que lastra la competitividad de la economía.
Filipinas no está atacando la corrupción lo suficiente, Indonesia no está modernizando la infraestructura y los líderes de Taiwan están trabados en reyertas políticas.
China aplazó la desaceleración de su economía para evitar un sobrecalentamiento y se ha demorado en ocuparse del problema de la contaminación, que empeora.
India no ha reducido su pasmosa burocracia o alterado sus leyes laborales restrictivas.
Estos son apenas unos pocos ejemplos de cómo Asia no ha usado un crecimiento fuerte en años recientes para eliminar los vientos de proa que retardan la elevación del nivel de vida. Los estrategas lamentarán no haber actuado con mayor firmeza según se propagan las pérdidas de Estados Unidos (EU).
Los problemas en los mercados de crédito expusieron grietas en el capitalismo de estilo estadounidense y el contagio va rumbo al Asia.
Aun así, con todo y sus esfuerzos de apuntalar sus economías, Asia no se ha preparado para este día. Si bien la región ha recorrido un largo trecho desde fines de la década de 1990, tiene mucho más camino por andar.
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