Los mártires de enero protagonizaron una lucha heroica, cuya victoria disfrutamos hoy todos los panameños. Sin proponérselo, aquellos panameños lograron mucho más de lo que había conseguido la diplomacia. Una pequeña nación se enfrentó con valor y determinación a un gigante y Panamá, el país-canal -como era visto por no pocos en la comunidad internacional en aquella época- reclamó su territorio, su soberanía, su identidad. Hemos recuperado todo ello y por eso su legado perdurará para la posteridad.
El 9 de enero es más que un día para conmemorar o una fecha movible en el calendario de los llamados días puente. Los hechos ocurridos en enero de 1964 se mantienen aún frescos en nuestra memoria histórica; enmarcan enseñanzas, remarcaron valores, y solidificó el sentimiento patriótico. Su sacrificio nos comprometió como pocos actos logran hacerlo en la vida.
En pocas palabras, los mártires nos mostraron el camino. Ahora nos toca a nosotros seguirlo.
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