PROTAGONISMO FALLIDO.
Cosas veredes…
Danilo Arbilla
"Cosas veredes, amigo Sancho". Si es que lo dijo, hasta el propio Don Quijote no saldría de su asombro y perplejidad si por estos días se asomara por Latinoamérica. Entre tantas cosas que pasan lo único que no podría sorprender a nadie es que el presidente Hugo Chávez consiguiera que los narcoguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberaran a algunas de las decenas de personas que mantienen secuestradas en las selvas colombianas.
Hace unos días el periodista John Carlin escribió en El País de España que para Chávez era fácil lograr que las FARC liberaran a algunos de los secuestrados; bastaba con que les dijera a las FARC que los entregaran o, de lo contrario, se les terminaría el "juego en Venezuela". Es decir: si no le hacían caso no las dejaría operar más en territorio venezolano. "La dependencia que se han creado las FARC, en Venezuela es de una dimensión tan enorme que no se podrían arriesgar a decirle que no [a Chávez]", informa Carlin.
Pero la realidad fue aún más lejos: los narcoguerrilleros colombianos le tiraron una cuerda a Chávez, cuya imagen venía bastante maltratada tras el "por qué no te callas" del rey Juan Carlos de España, la derrota sufrida con el referéndum constitucional, las derivaciones del caso de la valija y las confesiones de Guido Antonini Wilson, que involucran a agentes del Gobierno venezolano y revelan que los famosos 800 mil dólares eran enviados por Chávez a Cristina Fernández de Kirchner para ayudarla, por si le hacía falta, a financiar su campaña electoral.
Y hay que reconocer que el anuncio de la liberación tuvo su efecto. Por allí apareció y se anotó Nicolas Sarkozy, en su primera expresión de inquietud por algún asunto latinoamericano y quizás entusiasmado por sus negociaciones con Kadafi. Pero quien irrumpió con más fuerza en el escenario fue Néstor Kirchner, el ex presidente y hoy primer caballero de la Argentina, quien, metralleta en banderola, se lanzó a las selvas colombianas.
Nadie en su sano juicio podía dar crédito a lo que sucedía.
Las FARC por un rato pasaron a ser poco menos que la institución más sensible por los sufrimientos de la humanidad y ello por decidir liberar a tres personas a las que habían secuestrados hace mucho tiempo. Dado el número de personas que dicha banda tiene secuestradas, su potencial para "realizar actos humanitarios" podría ser infinito, sobre todo teniendo la chance de ir secuestrando a algunos otros, en la medida que "humanitariamente" van liberando a los secuestrados con antelación.
Se levantó un gran tablado para un enorme sainete al que se prestaron los buscadores de protagonismo. Se desconoce de cuántos actos se compone: lo que se sabe es que el primero terminó en un gran papelón. Esta vez, la cuerda vino embarrada.
Fue una mascarada que las propias FARC deschavaron. El viejo Marulanda nuevamente se burló de todos. Incluso de Hugo Chávez. Mientras tanto, el comandante venezolano y su claque culpan al presidente Álvaro Uribe. Dicen que no dio las facilidades, ni creó las condiciones que permitieran a las FARC liberar a los rehenes.
Una novedad más entre tantas novedades en este mundo del revés.
Hasta ahora se sabía que una de las operaciones guerrilleras o delictivas más difíciles era secuestrar a ciudadanos, pero nunca se habían planteado dificultades para liberarlos, ya sea después de cobrar el rescate, cerrar una negociación, o porque se les ocurría.
Parece tan fácil liberar a un rehén: se le deja en un lugar cualquiera, y tras un determinado tiempo –el que se requiera para aventar todo tipo de riesgos– se avisa e informa en donde pueden irlo a buscar.
Sin embargo, las FARC, que han volado una iglesia entera, que han puesto bombas en Bogotá en edificios oficiales, que dominan extensas áreas del territorio colombiano, ahora se ven impedidas por el gobierno de Uribe y sus Fuerzas Armadas de liberar a dos o tres personas que, junto a varias decenas más, tienen secuestradas sin ningún problema desde hace años.
Ese cuento ya no se lo cree nadie, pasó al rincón donde se amontonan el megagasoducto, el ejército y la moneda única sudamericana, el Mercosur ampliado, las planes para matar a Chávez y los crecientes complots de la CIA.
Igual no se van a quedar quietos, sobre todo si en el juicio del caso de "la valija", aparecen nuevos datos comprometedores. Pero cada vez les creerán menos. Como ya se ha dicho y se sabe, es imposible engañar a todos todo el tiempo; por más patacones, o petrodólares, que tengan en la maleta.
El autor es periodista y fue presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa
|