RESPONSABILIDAD SOCIAL.
Retos ambientales 2008
Jorge G. Conte B.
El movimiento ambiental mundial durante el año 2007 realmente alcanzó grandes logros y premios, pero igualmente sufrió grandes desastres que obligan a plantear nuevos retos.
Para poder ver la figura completa de este gran escenario verde, podemos empezar por señalar los grandes logros. En Latinoamérica se llevó a cabo el II Congreso de Parques Nacionales y áreas protegidas, en Bariloche, Argentina, en donde se definió la importancia que tiene la consolidación de esos ecosistemas, tanto a nivel de país como a nivel regional, como herramientas fundamentales para la conservación de las especies, la valoración de los espacios naturales y para reducir los efectos del calentamiento global.
A nivel mundial se desarrolló la XIII Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto, en Bali, Indonesia, en donde cada delegado postuló acciones concretas para afrontar, de manera global, el cambio climático y establecieron la llamada "hoja de ruta de Bali", del nuevo convenio post Kyoto, a partir de 2012. Panamá, en la figura del ingeniero Reyes, subadministrador de la Autoridad Nacional del Ambiente, presentó las dos estrategias del país en ese compromiso: evitar la deforestación y favorecer la transferencia de tecnologías limpias, especialmente en la generación de energía alternas.
En cuanto a los premios, el más importante galardón global: el premio Nobel de la Paz 2007 le fue entregado al IPCC (grupo creado en el año 1988 por las Naciones Unidas para investigar e informar sobre los efectos del cambio climático) y al ex presidente de Estados Unidos, Albert Gore. Igualmente se entregó el Oscar al documental Una Verdad Inconveniente de Albert Gore. Ambos premios reflejan el auge del tema del calentamiento global, causante del cambio climático, en las agendas de los países y sus gobiernos.
Los desastres naturales y humanos dejaron huellas ecológicas imborrables, entre ellos, el derrame de 54 mil galones de petróleo crudo en la Bahía de Chiriquí Grande en Bocas del Toro; otro de 10 mil 900 toneladas de petróleo en Corea del Sur, que afectó a millones de personas, y el de 5 toneladas de combustible en la bahía de San Francisco, California, causado por otro error humano.
Las inundaciones –relacionadas con el calentamiento de los océanos– en Panamá y en otras regiones tropicales causaron cientos de muertos y millones de desplazados. También se registró la pérdida de especies marinas, costeras y terrestres; incendios forestales en Europa y California; el derretimiento de los casquetes polares y el aumento del nivel de los océanos, que afectó directamente a millones de personas que viven en las márgenes de ríos y mares, desde la comarca Kuna Yala y la ciudad de Colón hasta las islas Tuvalú, en el sudeste del Océano Pacífico; así como las nevadas en ciudades como Buenos Aires y Bogotá.
Los huracanes también estremecieron las islas del Caribe y la costa oeste norteamericana y causaron miles de millones de dólares en pérdidas materiales y vidas humanas.
Para 2008 los retos son igualmente enormes. Como Estado, ciudad, corregimiento, empresa, sociedad e individualmente podríamos motivar a los gobiernos a que intensifiquen sus campañas y aumenten sus recursos para la educación y la mitigación en la adaptación de la ciudadanía al cambio climático.
Es necesario establecer programas de educación ambiental, leyes y recursos necesarios para su implementación como parte de un cambio en la concepción de la enseñanza ciudadana en el desarrollo sostenible; promover un estilo de vida en armonía con el medioambiente y la importancia de un consumo responsable y ético de los recursos naturales y en especial de la energía y el agua.
Hay que promover las inversiones en mecanismos más limpios, la transferencia de tecnologías amigables con el ambiente y la supervisión del cambio de la cultura empresarial con procesos, actividades, servicios y productos ambientalmente correctos.
Es necesario emplear los medios de comunicación como fuente de divulgación e investigación de nuevas acciones, noticias e información; desarrollar infraestructuras que aumenten nuestra eficiencia en el uso del combustible para el transporte público y privado; disminuir la cantidad de basura, a través de un plan nacional de reciclaje, creando nuevos empleos, formalizando los actuales, generando nuevas inversiones y ganancias para los empresarios y la sociedad en su conjunto; y aumentar la participación de la ciudadanía en la discusión y defensa de sus derechos ambientales.
Estos, entre otros, son algunos de los retos socio ambientales para este nuevo año 2008.
El autor es director fundador del Grupo Parques Nacionales Panamá
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