El problema de la basura ha alcanzado niveles intolerables, al punto que el Ministerio de Salud empieza a preocuparse. Y mientras la ciudad de Panamá huele a basura y es inundada por desperdicios, los famosos camiones recolectores descansan tranquilos en la frontera sin enterarse de la urgencia con la que son necesitados, al tiempo que el Alcalde presenta toda suerte de excusas -cada vez menos creíbles- sobre este crítico asunto de salubridad.
Pareciera que para el Municipio de Panamá es apenas un tema de burocracia sin ningún apremio, pues nos han traído casi un año con la historia de los camiones, y han sido incapaces de encontrar una solución temporal eficaz. Lo más alarmante de todo, es que el problema de la basura muy probablemente no se resuelva con unos cuantos camiones compactadores y, mientras tanto, el entorno sigue empeorando.
Esta situación debería darnos vergüenza, pues estamos gastando millones en campañas invitando a los turistas a que vengan a conocer las bellezas de nuestro istmo. Las sonrisas son gratis... ¿y la basura? |