FÚTBOL PANAMEÑO.encuentro entre Cascarita Tapia y René Mendieta.
Dos generaciones de goles
Conversatorio entre dos ex jugadores nacionales que dejaron en alto el nombre del país.
El Pandeportes entregó ayer la orden Manuel Roy a los futbolistas y a otras personalidades.
| LA PRENSA/Carlos Lemos |
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| FRENTE A FRENTE. Luis Ernesto ‘Cascarita’ Tapia (Izq.) y René Mendieta posan con sus medallas y sus placas durante el acto de ayer en un restaurante de la localidad.962259 |
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
Luis Ernesto Cascarita Tapia y Víctor René Mendieta son dos de los futbolistas históricos que ha tenido el balompié panameño, y que ayer junto a otras glorias del deporte nacional recibieron la orden Manuel Roy de parte del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes).
A Cascarita Tapia se le recuerda por haber anotado el primer gol en las eliminatorias mundialistas; y a Mendieta, por ser el jugador que más veces ha disputado eliminatorias. Ambos reúnen un historial rico en goles y anécdotas.
Los dos por separado son parte de una generación que tuvo que bregar y ganarse un apellido cuando el fútbol estaba en sus comienzos, sin tantos bombos ni platillos como es en la actualidad.
Al primero todavía se lo recuerda como ídolo del Alianza de El Salvador y que en una oportunidad enfrentó a Pelé con el Santos; y a Mendieta, como una de las insignias que tuvo el fútbol panameño en México.
Cascarita Tapia, de 63 años de edad, nació el 21 de octubre de 1944; Mendieta es 17 años más joven, tiene 46 años y nació un 16 de junio de 1961.
Ayer los dos estuvieron frente a frente y conversaron con La Prensa sobre su pasado y presente.
Mendieta recuerda que "tuvo la oportunidad de jugar en El Salvador y de palpar el recuerdo que tienen allá de Cascarita Tapia. "Tuve la suerte de compartir con muchos que lo vieron jugar allá y de estar hoy (ayer) recibiendo este homenaje".
Recuerda Mendieta de cuando era niño, que Cascarita era la figura, era el jugador que destacaba a nivel internacional en Centroamérica, en un fútbol salvadoreño que en su momento era duro. "Nosotros como atletas nos tocaba mirar para arriba y pensábamos que algún día podíamos llegar. Él fue una inspiración para los de mi generación".
Cascarita Tapia, por su parte, reconoce que Mendieta siempre se caracterizó por jugar muy bien desde su niñez. Y recuerda que fue entrenador de Mendieta y de otros jóvenes que llevó a jugar al interior.
"Desde pequeño ya se veía que iba a ser buen jugador y siempre lo tuve como titular y prueba de ello fue que lo demostró cuando jugó en El Salvador y México", dice Cascarita.
Mendieta reveló que lo que le llamaba la atención de Cascarita era que un panameño estuviera triunfando a ese nivel en El Salvador, porque era figura en ese momento. "El talento que demostraba cada fin de semana era bárbaro".
Mendieta explicó que en sus tiempos él fue un jugador de fuerza, de área, que siempre está allí tratando de meterla; pero de Cascarita Tapia dijo, fue un jugador talentoso que arrancaba de atrás, que tenía condiciones importantes, que hasta fue igualado con El Mágico González (se dice que es el mejor jugador salvadoreño de todos los tiempos).
"Todo eso hacía que Cascarita y yo fuéramos diferentes. Yo un jugador de área, y él un jugador que arrastraba pelota, que quitaba marca y que también hacía muchos goles", subrayó.
Cascarita Tapia, en cambio, señaló que "Mendieta era un jugador que no perdonaba, cuando la bola quedaba por allí la metía, tenía una buena patada y un buen remate de cabeza. Aprovechaba mucho su fuerza y estatura".
Cascarita dice que le hubiese gustado haber estado en la generación de Mendieta para haber jugado juntos. Y elogió el auge que tiene el fútbol hoy día. "Imagínense si los dos hubiésemos estado en esta época, estuviéramos en España o en cualquier otro lugar", afirmó Tapia.
"En esta época hubiésemos sido unos fenómenos, hubiéramos hecho mucho por el país", lo dijo Cascarita con mucho orgullo.
Mendieta agregó a lo que Tapia dijo, que " lo que pasa es que fuimos jugadores destacados, siempre con el deseo de ser importantes y que nuestro país saliera adelante, en esos tiempos se jugaba por amor a la camiseta, ahora hay apoyo económico, pero sentimos que fuimos jugadores del país, que la gente nos aceptó como fuimos".
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