TRABAJO INFANTIL. al terminar las clases, aumentan los niños trabajadores.
Niños sin Navidad ni regalos
Los niños vendedores en las calles corren el riesgo de ser atropellados e inhalan monóxido de carbono.
En 2006, Casa Esperanza retiró a mil 372 menores que trabajaban en las ciudades y el campo.
| LA PRENSA/Iván Uribe |
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| Contraste. Muchos pequeños tienen la oportunidad de disfrutar de una cena navideña y de jugar, pero otros están obligados a convertirse en proveedores de su hogar. 960181 |
Diana N. González
digonzalez@prensa.com
La Navidad es distinta para los hermanos Benítez porque, mientras buena parte de los niños está esperando que aparezcan los regalos debajo de un árbol, los Benítez están vendiendo tarjetitas propias de la época para poder comprarse unos pantalones y unas camisetas.
Ubicados en la vía Federico Boyd, frente a la Iglesia del Carmen, saltan entre los autos sin darse cuenta del peligro. Aprovechan el cambio de la luz del semáforo para ofrecer sus productos, que incluyen también gorras y legumbres.
Todo ocurre a pleno día, frente a la mirada de la gente, que ya se acostumbró a verlos como sujetos adultos que trabajan de manera informal.
Pasadas las seis de la tarde el escenario es el mismo, pero ahora ofrecen rosas rojas. Mientras tanto, dos niños de entre 6 y 7 años sostienen un vaso plástico con la intención de que los conductores les den algunas monedas. Con la mayor naturalidad, dicen que sus padres los mandan a "levantarse un par de reales".
Estos niños trabajadores están por todas partes. Roberto González, de 14 años, trabaja como ayudante de Francisco Jiménez (técnico de refrigeración) en Costa del Este. Su vida laboral comenzó desde hace cuatro años cuando abandonó los estudios porque debía ayudar a su mamá y a sus hermanas, quienes viven en los campos de Veraguas. Sin recato dice que la Navidad es "cosa" de niños.
Con la culminación del año escolar, se notan más los menores trabajadores en los supermercados, centros comerciales y semáforos de la urbe capitalina.
Teresita Yáñiz de Arias, diputada en el periodo 1999- 2004 y quien promovió leyes para la protección de la niñez, asegura que el trabajo infantil es el resultado de la pobreza y de la irresponsabilidad paterna. Que es un problema que lo viven con mayor intensidad niños provenientes de barrios pobres como Curundú, Barraza, El Chorrillo y sectores de San Miguelito y Tocumen.
Sara Rodríguez, coordinadora de Políticas Públicas de la Dirección de Niñez del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), está de acuerdo con Yáñiz de Arias. Conoce bien la realidad del trabajo infantil y sus ramificaciones.
En noviembre pasado, esa dirección hizo un recorrido por la vía Federico Boyd, El Dorado y sectores aledaños al centro comercial Multiplaza, en Paitilla, con el propósito de levantar un expediente técnico del menor que está en las calles. Durante esta inspección se contactó a los chicos "reincidentes" que, como conocen el carro del Mides, "se esconden para evadirnos", explica la funcionaria. Sin embargo, "mientras no se cumplan las leyes ni se asignen los recursos financieros y humanos seguiremos viendo niños trabajadores, hace falta voluntad y empuje", añade Arias. No se trata, dice, de conmoverse y sentir lástima, sino que, a partir de esos sentimientos nobles, pasar a acciones eficaces.
¿Falta voluntad para erradicar el trabajo infantil?
Frente a esta pregunta, Rodríguez cuenta del programa llamado "Paso Seguro" que, enfocado en tres aspectos (educación, salud y familia), ofrece alternativas al trabajo infantil de forma integral. Admite, sin embargo, que hay que buscar otros modelos para enfrentar el problema.
Comercios violan derechos del menor trabajador
Pedro y Carlos son empacadores en los supermercados de la capital. Desde muy temprano llegan a los establecimientos y aunque no devengan salario (solo dependen de las propinas), están sujetos a las órdenes de un supervisor que les impone trabajos como limpiar contenedores y cargar productos.
Yara Trujillo, secretaria técnica del Comité de Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Adolescente Trabajador (Cetipat), durante un reciente recorrido por Tocumen, San Miguelito y la ciudad de Panamá, detectó estas y otras varias anomalías. Los comercios involucrados serán sancionados. Sobre esto, la funcionaria enfatiza que el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) también debe asumir su papel para prevenir esta situación. El Cetipat se creó en 1997 y desde entonces ha ido trabajando paulatinamente en pro de la erradicación del trabajo infantil.
Teresita Yániz de Arias, por su parte, cree que los convenios y las leyes no resuelven por sí solos los problemas, si no se les asignan los recursos.
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