FRENTE DIPLOMÁTICO.
Argentina abre un frente contra EU
Jorge Marirrodriga
Sin llevar todavía un mes en el cargo, la presidenta Cristina Fernández se ha embarcado en otro conflictivo frente diplomático –además de los que el pasado 10 de diciembre heredó de la gestión de su marido, Néstor Kirchner– y lo ha hecho contra Estados Unidos. El Congreso argentino, en cuyas dos cámaras el oficialismo ostenta una holgada mayoría, ha aprobado una declaración de condena contra el gobierno de George W. Bush, al que considera culpable de alentar "una nefasta operación de inteligencia" contra Fernández. La semana pasada, un fiscal de Estados Unidos acusó a la Presidenta de haber recibido durante su campaña financiación del venezolano Hugo Chávez. A esta ayuda pertenecerían los 800 mil dólares decomisados en un aeropuerto bonaerense en agosto a un ciudadano venezolano al que las autoridades argentinas dejaron salir del país. Una fiscal argentina reveló que el venezolano estuvo en la Casa Rosada antes de abandonar Argentina. La acusación de la fiscalía estadounidense sobre la influencia de Caracas en el proceso electoral argentino es un torpedo en la línea de flotación de un gobierno caracterizado por su nacionalismo.
Además, el Ejecutivo argentino anunció que restringe las comunicaciones del embajador estadounidense en Buenos Aires, Earl Anthony Wayne, quien a partir de ahora solo podrá dirigirse al Ministerio de Exteriores como cauce en sus contactos con la administración del país suramericano.
El ex presidente Kirchner acusó al ex secretario de Asuntos Latinoamericanos estadounidense, Roger Noriega, de estar detrás de la acusación. El ex mandatario argumentó que los escándalos de torturas en la base estadounidense de Guantánamo "pusieron nerviosos a ciertos funcionarios lamentables como Noriega" que, dijo, no hizo más que ponerle "piedras en el camino porque siempre estuvo contra los intereses de integración latinoamericana". El ex presidente criticó la decisión estadounidense de no conceder la extradición a Argentina de Guido Antonini Wilson, el venezolano que junto a altos funcionarios argentinos llegó en un avión privado al aeropuerto Aeroparque de Buenos Aires. Cuando los agentes de aduanas le preguntaron por el origen del dinero, él se limitó a responder: "Soy solo un soldado". Días después, Wilson abandonó el país con el beneplácito del Gobierno argentino. Ahora es investigado en Estados Unidos. La declaración del Congreso no deja de ser un gesto sin repercusión inmediata en las relaciones bilaterales, pero eleva el listón de las discrepancias al responsabilizar a la Casa Blanca de una acción de la justicia en un país caracterizado por la separación de poderes.
El País de España
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