BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, sábado 22 de diciembre de 2007
 

BOLIVIA.

Evo, el Mandela latinoamericano

KRT/Patricio Crooker
CEREMONIA. El presidente boliviano Evo Morales (a la derecha) saluda a sus simpatizantes durante una celebración indígena en las ruinas de Tiahuanaco.959607
Rafael de la Rubia

Desde hace dos años, cuando Evo Morales fue elegido democráticamente, hay una expectativa por saber en qué lado se encuadra la "revolución boliviana" dentro de las distintas tendencias que están aflorando en Latinoamérica.

Hay que recordar que Morales llega al poder a finales de 2005 con el 53% de los votos, 15% más que su cercano adversario, dentro de un sistema con reglas seudodemocráticas, con los medios de comunicación, la economía y los poderes dominados por una minoría ancestral instalada en el poder durante décadas y descendiente de las dictaduras militares y de los oligarcas que han "reinado" en Latinoamérica. A pesar de este contexto, obtiene el mayor respaldo electoral de un presidente en la historia de Bolivia.

Se le ha tratado de comparar al proceso cubano. Pero en las celebraciones del aniversario de la muerte de Che Guevara en octubre, Morales dejó claro que si bien es admirador del mítico guerrillero argentino, él apuesta por realizar las transformaciones sociales por la vía pacífica, democrática y no-violenta.

Se buscan también similitudes con el modelo venezolano de Hugo Chávez. Pero con la renuncia a la guerra, como medio para resolver las diferencias entre los países, incluida en la Nueva Constitución, Morales marca una variante revolucionaria novedosa que se desmarca de "armar al pueblo para resistir".

La nueva Constitución boliviana recoge reivindicaciones históricas, colocándose entre las más progresistas del mundo. Su texto rezuma referencias a los derechos humanos y, más allá de los clásicas y genéricas menciones, se compromete con la enseñanza y la salud gratuitas, derecho a pensión, seguridad social, derechos de los niños, ancianos, poblaciones originarias, trabajadores, discapacitados, consumidores, presos, etc. todos ellos elevados a rango constitucional. Una Constitución laica y no confesional, no como la actual, que obliga a sostener a la Iglesia católica. Una Constitución pacifista que renuncia a la guerra y por supuesto al establecimiento de bases extranjeras. Pero sobre todo es una Constitución que está impulsada por un indio aimara, de oficio recolector de coca, como podría serlo de naranjas o de uvas; por el "presidente Evo Morales" como unos le llaman con orgullo ancestral, o por "El Indio", como le dicen de forma despectiva los discriminadores de siempre.

La miopía de los países occidentales, en especial europeos, no digo ya de EU, pues eso es ceguera, consiste en mantener una desinformación sistemática sobre los acontecimientos que se están dando en Bolivia y en ofrecer un nulo apoyo al proceso de Morales, en el mejor de los casos. En el peor, en tratar de demonizarlo metiéndolo en la órbita de Fidel o Chávez. El fenómeno Evo Morales hay que estudiarlo en clave Mandela y no en clave bolivariana o guevarista. Hace no más de 40 años –igual que ocurría en Sudáfrica– los indígenas, las cholas, no podían caminar por las aceras en Bolivia. Tenían que bajarse de ellas si venía algún blanco. En un país donde el 65% es indígena, el 25% mestizo y solo un 10% blanco, no ha habido ni un indígena en el poder durante 500 años.

En este acontecimiento hay reivindicaciones sociales y políticas, pero detrás hay otras motivaciones más profundas que están pulsando, hay reivindicaciones históricas de recuperar la dignidad de unos pueblos que han estado oprimidos durante siglos, hay reivindicaciones para abrir el futuro y dar proyección a todas las aspiraciones de un pueblo que quiere expresarse. Lo que más agradece su pueblo a Evo Morales es que les ha devuelto socialmente la dignidad y les ha abierto el futuro.

Se va a entender con más profundidad el fenómeno Evo Morales si lo miramos en clave Mandela que si lo comparamos con otros procesos de la región. Bolivia ha vivido un apartheid durante siglos y ahora está saliendo de él.

No sabemos cómo procesarán las cosas en Bolivia con las presiones de las multinacionales, de los terratenientes y los gobiernos corruptos. No sabemos si conseguirán su propósito de hacer fracasar este intento pacífico, democrático pero revolucionario. Pero lo que sí percibimos entre las gentes que conocimos, con las que conversamos en los días que se aprobó la Constitución, es que hay un proceso en marcha imparable y sin retorno. Hay un pueblo que busca su expresión y ha encontrado su camino de dignidad. Eso no lo va a parar una multinacional ni ningún terrateniente ambicioso de mantener su hegemonía. Si hay un retroceso, ¡ojalá no se dé!, será algo momentáneo, pues la certeza de lo digno y de lo justo volverá nuevamente con aún mucha más fuerza.

Mi amigo y hermano, el senador del MAS Gastón Conejo Bacopé, que nos regala con su pluma poética unas crónicas políticas brillantes, relata así una parte de la celebración que el día 14 hicieron con motivo de la entrega oficial del texto de la nueva Constitución Política. "Las puertas de Palacio se abrieron al pueblo, a las bandas musicales y a los conjuntos nativos. El presidente Evo, el vicepresidente Álvaro, los constitucionalistas, los jefes de las Fuerzas Armadas, los ministros, bailaron, bailaron juguetones al interior del gran salón. Al son de huayños y quenas, tambores y pinquillos, en ronda infantil juguetona, los comandantes de las tres fuerzas armadas, de la Policía de seguridad ciudadana, los asambleístas, bailaron, tomados de las manos con mujeres indígenas de hermosos atuendos; las ministras y diputadas bailaron enlazadas con varones de pueblos y comunidades de las 36 nacionalidades. El pueblo profundo de la patria, de militares e indígenas, de mestizos, clase media, intelectuales y obreros, patriotas de todo tipo, seres sencillos y humildes, bailaron alegres, festejaron el cambio político y legislativo que Bolivia inicia.

Esta no es la Bolivia de los negocios, de la Repsol, British Petroleum, ETI-ENTEL o Telecom; es la Bolivia de los pueblos y de sus gentes postergadas durante siglos, que emergen y buscan su futuro. Ya que nuestros gobiernos no apoyan este proceso, lo cual habla de "a qué intereses responden", llamamos al corazón de los ciudadanos y de las organizaciones sociales de Europa para que apoyen, apoyemos, el proceso boliviano en un momento muy especial. Pues es un proceso en el que nos estamos jugando mucho todos, no solo los bolivianos.

Evo Morales, como él mismo se define, es un humanista que busca que su pueblo pueda finalmente expresarse y ser protagonista en su país. Esto tan simple es revolucionario. Es una esperanza para todos que Bolivia avance y se ponga a la vanguardia de las revoluciones democráticas, pacifistas y no-violentas en el mundo. Las revoluciones humanistas.

Creo que su empeño tendrá éxito si se profundiza en el camino que ha elegido de la no-violencia activa. Ese camino, ignorado por sus contrarios, da herramientas eficacísimas para luchar contra los violentos y lograr "des – armarles" totalmente. No sería la primera vez, en su momento Gandhi consiguió vencer a una fuerza mucho más poderosa aún.

Aquí estamos ante un nuevo tipo de revolución, una revolución pacifista, una revolución que se apoya en las urnas, una revolución pues propone eliminar definitivamente el derecho a la guerra de los estados, una revolución pues trata de dar la voz a los eternos "sin voz". Desde ahí se podrá entender lo que está ocurriendo en Bolivia, desde ahí se podrá comprender a Evo, el Mandela latinoamericano.

El autor es coordinador internacional de la asociación Mundo sin guerras
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá