PINTADA DE VERDE
PATÉTICO. Me había propuesto darle una tregua navideña a Richard Fifer y su Petaquilla "combo show", pero no puedo. Es mucho lo sucedido y se debe saber. Allí está el famoso "foro público" realizado por la empresa el viernes pasado y que fue un perfecto ejemplo de la vieja escuela política clientelar que tanto daño le ha hecho y le sigue haciendo a la democracia.
En la juerga –que no debate serio– no faltó uno solo de los conocidos elementos de la manida estrategia: compra de asistencia, murgas, buses repletos de empleados y sus familiares, comida, demagogia y muchas mentiras… Pero como la verdad siempre reluce, también hizo su aparición uno de los hijos del general Torrijos –Omar José– que negó categóricamente que su padre hubiese previsto un desarrollo minero para el área de Coclesito (como ha cacareado tanto don Marcel Salamín desde su pase al corporativismo minero). Omar José Torrijos habló claro desde Coclesito: no a la mina de Petaquilla porque destruiría la tierra que su padre tanto quiso. Exacto.
Por eso, los grupos ambientalistas y las comunidades opuestas a la mina que también estuvieron en el pueblo, decidieron no participar en el foro para no avalar el garabato de consulta. Sin embargo, dejaron claramente sentado su rechazo a un proyecto que no solo destruiría un maravilloso bosque, sino que pondría en peligro la salud de los panameños. A la farsa también asistió el inefable diputado y presidente de la Comisión de Ambiente, Milciades Concepción que, a propósito, debería solicitar a la directora de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) que le monte un despacho en la institución, a donde acude cada vez que sus responsabilidades como diputado de la patria se lo permiten (es decir, mucho).
Es la tercera vez que lo pregunto: ¿qué tanto hace don Milciades en la Autoridad Nacional del Ambiente? ¿Será que se dedica a algún negocio que necesita "moverse" por los lados de la Dirección de Evaluación Ambiental? Si alguien sabe, que me escriba.
Lina Vega Abad
lina@prensa.com
|