HISTORIA. Antes de morir envió un poema al diario ‘la nación’.
Y Alfonsina se vistió de mar
‘Alfonsina y el mar’, una canción clásica, es la historia de la poetisa argentina que decidió morir.
Fue además obrera y actriz. Escribió versos eróticos, tuvo un ‘hijo sin padre’ y fue amiga de Gabriela Mistral.
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| Huella. La canción ‘Alfonsina y el mar’ es un clásico de la música latinoamericana. 959176 |
Carlos E. Ovando
covando@prensa.com
Alfonsina Storni tenía cáncer y se sentía sola. Llena de dolores y con ansias de paz, fue hasta la playa La Perla, en el Mar del Plata, y caminó hacia las olas...
Inquieta y rebelde, esta escritora argentina llegó a ser considerada en su época una de las principales reivindicadoras del papel de la mujer en la sociedad moderna. Aunque, curiosamente, en algunos lugares Alfonsina Storni parece ser más conocida por la canción que la ha inmortalizado que por su poesía.
Había nacido en Suiza, el 22 de mayo de 1892. Cuando tenía cuatro años, su familia se radicó en Argentina, donde Alfonsina desarrolló toda su obra, en la que se destaca la poesía, aunque también escribió algunas obras de teatro.
Incursionó además en la actuación teatral, pero pronto abandonó esa faceta. "A los 13 años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico (...). Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos...", le contó a un amigo en una carta.
Desarrolló diversos oficios, desde lavaplatos en el restaurante familiar hasta obrera en una fábrica de gorras. Después de su experiencia como actriz, Alfonsina buscó canalizar sus inquietudes en la pedagogía y se recibió como maestra rural, destacándose como profesora de arte escénico.
La rebeldía de Alfonsina se refleja en su poesía, considerada demasiado "atrevida" para la época, con rasgos eróticos que pocos –menos una mujer– se atrevían a manifestar. Y en la decisión de tener –a los 19 años– un hijo "de padre desconocido", como dice su biografía, hecho que sin duda tuvo gran repercusión en el ámbito intelectual de su país, inmerso en una sociedad muy conservadora.
Además de toda su obra poética –escrita entre 1916 y 1938– en la que sobresalen libros como La inquietud del rosal, El dulce daño, Irremediablemente, El amo del mundo, Mundo de siete pozos y Mascarilla y trébol, Alfonsina participó activamente en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores, y publicó su trabajo en diferentes medios escritos.
Tuvo una estrecha relación con escritores como la chilena Gabriela Mistral, los uruguayos Horacio Quiroga y Juana de Ibarbourou, y el mexicano Amado Nervo (el "divino poeta" lo llamaba ella).
El 25 de octubre de 1938, abrumada por el cáncer y la depresión que le había causado el trágico fin de su amigo Horacio Quiroga –quien se quitó la vida bebiéndose un vaso de cianuro–, Alfonsina siguió el mismo camino y se internó para no salir jamás de las aguas del Atlántico. Antes, escribió un poema que tituló Voy a dormir y lo mandó al diario La Nación.
Fue, sin duda, una de las más importantes poetisas que el tiempo y la canción Alfonsina y el mar se han encargado de transformar en mito.
Los últimos pasos convertidos en canción
Alfonsina y el mar se ha hecho conocida en América y en otras latitudes gracias, principalmente, a la fuerza interpretativa que le impone Mercedes Sosa, La Negra, y que la ha convertido en un clásico.
Los versos de la canción pertenecen al abogado y escritor argentino Félix Luna, quien utilizó algunas frases del poema enviado por Alfonsina Storni al diario La Nación –Voy a dormir– para escribirla.
De ese poema, por ejemplo, dos líneas: "Y si llama él no le digas que estoy/dile que Alfonsina no vuelve".
La canción es toda poesía. En su momento más intenso dice:
"Te vas Alfonsina con tu soledad/, ¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?/ Una vozantigua de viento y de sal/, te requiebra el alma y la está llevando./ Y te vas hacia allá como en sueños/, dormida, Alfonsina, vestida de mar...".
La música, por su lado, es de otro argentino, el compositor y pianista Ariel Ramírez.
El tema le ha dado la vuelta al mundo como postrer homenaje a la poetisa que una noche se internó en el mar, como desesperada salida al dolor que la envolvía.
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