MEDIDAS DE PREVENCIÓN.
Precaución en los locales concurridos
Rosaura González Marcos
La semana pasada fuimos testigos de un suceso que nos alertó, se trata del incendio en un almacén de un centro comercial muy concurrido, sobre todo en esta época navideña. Llamó poderosamente la atención la nube de humo que impregnó la ciudad y la cantidad de horas que demoró sofocar completamente el fuego. Reconocemos, no obstante, la agilidad y eficiencia de los bomberos y de los funcionarios de Protección Civil en bien de la población.
Hay otros lugares tan concurridos como los centros comerciales, nos referimos a los supermercados que, por las fiestas de diciembre, se convierten en una excusa para que los compradores acudan casi a diario y, por tanto, aumenta la cantidad de personas en dichos locales.
Experiencias sobre incendios en supermercados las hay y muchas. Este año se produjo uno de esos siniestros en los supermercados Todo y La Anónima, ambos en Argentina; en España se registró uno en Terragona el 16 de enero y otro en Tenerife el 6 de julio; pero sin duda el más significativo fue el que se desencadenó en Paraguay (Ycuá Bolaños, en mayo de 2004). Allí murieron aproximadamente 200 personas y hubo más de 300 heridos con quemaduras graves. En este caso lo más triste fue que los propietarios cerraron las puertas para evitar que los clientes se llevaran los víveres sin pagar.
El incendio de Ycuá Bolaños se inició por la explosión de un tanque de gas en el área de la cocina. En nuestro país, la mayoría de estos locales tienen áreas de cafetería.
Si usted presta atención, observará que algunos tienen mecanismos para controlar la salida de las personas, por no decir que para obstaculizarla, lo que atenta contra todos, especialmente contra las personas que tienen algún tipo de discapacidad y los adultos mayores.
En esta época navideña se agudiza el asunto. Hay un supermercado antiguo y famoso por sus deliciosas roscas y tamales, entre otros productos. Allí, el 24 de diciembre se forman filas interminables en las cajas de pago. Las personas y los carritos hacen casi imposible caminar por los pasillos, ya de por sí repletos de estantes adicionales con nueces, chocolates, turrones y artículos navideños en general.
Por eso hacemos un llamado a las autoridades para que sean preventivas, para que consideren los precedentes de tragedias ocurridas en otros países en estos lugares en donde muchos de los productos que se venden son altamente combustibles. Las autoridades encargadas de la seguridad deben velar porque los supermercados y otros locales tengan las vías de salida debidamente identificadas y despejadas, además de asegurarse de que cuentan con los sistemas de prevención de incendios en adecuado funcionamiento.
La autora es abogada
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