BUNDESTAG.
La renuncia de un vago
BERLÍN, Alemania / EFE
El diputado Carl-Eduard von Bismarck, tataranieto del canciller Otto von Bismarck, considerado uno de los diputados más vagos de Alemania, ha dejado voluntariamente su escaño antes de poder tener derecho a una jugosa jubilación.
Según informó su portavoz, el descendiente del "Canciller de Hierro", de 46 años, entregó su renuncia ante un notario la pasada semana, que ya ha llegado al Parlamento (Bundestag).
De recibir la indemnización de unos 60 mil dólares estipulada para casos similares, Bismarck destinará el dinero a proyectos infantiles en su circunscripción, Friedrichsruh, en Schleswig-Holstein (al norte).
El ya ex diputado explicó en el comunicado que hizo público su portavoz que en el futuro se dedicará a su familia y a sus negocios.
La Unión Cristianodemócrata de la canciller alemana, Angela Merkel, quería echarlo este mismo año del Parlamento, antes de que pudiera llevarse una cuantiosa jubilación, según el rotativo Bild, que ya en el pasado sacó a la luz el pírrico empeño con que se toma la responsabilidad hacia su escaño en el Bundestag.
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