CAMBIOS MINISTERIALES EN PERÚ.
Más derecha y más aprismo
Gonzalo Ruiz Tovar
Los cambios ministeriales realizados ayer en Perú fortalecen al Partido Aprista Peruano (PAP), del presidente Alan García, y a sus aliados independientes de derechas, según interpretaciones coincidentes de los analistas.
Dos de los cuatro nuevos ministros, el de Defensa, Antero Flores Aráoz, y el de Trabajo, Mario Pasco Cosmópolis, están identificados con posiciones de derechas. El de Vivienda, Enrique Cornejo, es uno de los principales cuadros económicos del PAP. La de Justicia, Rosario Fernández, no tiene militancia conocida, pero a la prensa le llamó la atención que haya sido abogada de procesados por corrupción.
Los cambios incluyeron el paso del aprista Hernán Garrido Lecca de la cartera de Vivienda a Salud y el de la filoaprista Susana Pinilla de Trabajo a Mujer, con lo que García mantiene en el equipo a dos de sus fichas importantes, pero fuera de sectores que parecían estar escapándoseles de las manos.
Por antecedentes y peso político, quien acapara la atención entre los nuevos miembros del gabinete es Flores Aráoz. Abogado de 65 años, el hasta ayer representante de Perú ante la Organización de Estados Americanos es un veterano ex congresista socialcristiano que no oculta sus deseos de postularse a la presidencia.
Siete de los 15 ministerios –Defensa, Economía, Agricultura, Trabajo, Comercio Exterior, Transportes y Producción–, aunque muchos añaden ya a Justicia, quedan así en manos de personas a las que se considera de derechas, lo que evidencia el peso de ese sector en el gobierno de García, quien llegó al poder con un discurso centroizquierdista.
El PAP se queda entretanto con Interior, Salud, Energía y Vivienda, además de la jefatura del gabinete, que sigue en manos de Jorge del Castillo, el número dos del partido. El "golpe" aprista fue la continuidad como ministro del Interior de Luis Alva Castro, quien, según encuestas, es el miembro del gabinete más resistido.
Diversas fuerzas de oposición ya le apuntaron a la ratificación de Alva Castro como el gran error en la renovación del gabinete. Al parecer, al ministro, cuestionado por su presunta ineficiencia y por sospechas de corrupción, y quien se salvó por poco de una censura parlamentaria, solo lo protege el hecho de que sea un líder histórico del PAP.
Otros no se quedan ahí. Portavoces de la oposición de izquierda, como el congresista José Vega, ya anticiparon que el nuevo gabinete no resolverá nada, porque no variará el modelo económico liberal.
Las movidas en el gabinete, exigidas por la opinión pública según diversos sondeos, estuvieron antecedidas por un amago de renuncia de Del Castillo, que se resolvió en la forma que todos daban por obvia: con su ratificación. No en vano, el presidente del Consejo de Ministros, al que analistas señalan como cabeza de una supuesta ala de derecha dentro del PAP, es la mano diestra de García desde lustros atrás.
De los ministros salientes, el de Salud, Carlos Vallejos, era el más resistido, por los problemas en su sector. Las ministras de Justicia, María Zavala, y Mujer, Virginia Borra, también tenían sus detractores, aunque en menor grado. El de Defensa, Allan Wagner, era en cambio bien visto y su salida obedece a que representará a Perú en el caso con Chile ante el Tribunal de La Haya.
Se trata del primer cambio múltiple en los 17 meses de gobierno de García. Antes hubo modificaciones en Interior y Agricultura, pero en movidas individuales. El nuevo equipo asume en momentos en que García atraviesa por problemas serios de aprobación popular, sobre todo en los Andes sureños y en la selva.
DPA
|