DONANTES.
Pago inicial en Medio Oriente
Los desafíos políticos y territoriales que enfrentan negociadores israelíes y palestinos por la paz son formidables y familiares. Los obstáculos económicos para la creación de un viable Estado palestino también son formidables, pero sería más fácil hacerles mella, si todos los donantes que alegan estar preocupados por los palestinos y la paz efectivamente cumplen sus promesas.
En teoría, la conferencia internacional de donaciones prometidas, celebrada esta semana, fue un gran éxito. Encabezados por Estados Unidos, la Unión Europea y Arabia Saudí, los países donantes se comprometieron a contribuir con 7 mil 400 millones de dólares a lo largo de los tres años siguientes. Eso equivale a casi 2 mil millones de dólares más de los que había buscado la Autoridad Palestina, aunque probablemente menos de lo que realmente necesita.
La conferencia debe al menos una parte de su éxito al ex primer ministro británico Tony Blair, quien está coordinando los esfuerzos internacionales con miras a respaldar el desarrollo palestino. Además, recibió la ayuda de la atención, realmente tardía, de la administración Bush hacia la pacificación desde la conferencia de Annapolis, así como por el serio plan de recuperación económica que presentó el primer ministro palestino, el economista Salam Fayyad.
Desde el estallido de la segunda intifada en 2000 y los aplastantes contraataques militares y bloqueos económicos de Israel, la vida se ha estado volviendo cada vez más sombría en la Ribera Occidental (Cisjordania) y la Franja de Gaza. La situación empeoró incluso más luego que Occidente suspendiera la mayor parte de su apoyo tras la victoria electoral de Hamas en 2006. Esas válvulas de ayuda ya fueron reabiertas, cuando menos a la Ribera Occidental, donde moderados de la Autoridad Palestina bajo el presidente, Mahmoud Abbas, están al mando. Es de importancia crucial que el pueblo de Gaza también reciba apoyo. Sin embargo, ese apoyo no debería pasar a través del gobierno de Hamas en la Franja de Gaza.
Buena parte del dinero prometido este lunes será necesario tan solo para mantener la solvencia del gobierno de Abbas. Lo que realmente necesita la economía palestina es inversiones privadas para reanimar el comercio y revivir el comercio con el mundo. Eso puede ocurrir solo una vez que Israel acceda a remover los bloqueos que aíslan a comunidades de la Ribera Occidental entre sí y se sienta suficientemente seguro para aligerar el paso de bienes a través de puntos de cruce fronterizo. Con el fin de marcar una verdadera diferencia, los miles de millones de dólares prometidos en París tendrán que ser igualados por el progreso diplomático
Editorial de The New York Times
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