Plano urbano
Presiones contra Obarrio, el barrio
Rodrigo Mejía-Andrión
negocios@prensa.com
OPINIÓN. En este cúmulo de inversiones en el sector inmobiliario, existen presiones extraordinarias para levantar grandes edificaciones entre lugares apacibles, de viviendas unifamiliares. Hoy me refiero a Obarrio, envidiado sector de la ciudad, que consideramos sea lo que se encuentra entre Vía España y Nicanor De Obarrio (Calle 50) y entre Campo Alegre (área bancaria) y Vía Brasil.Aunque la presión se da prácticamente sobre toda la ciudad, hay barrios donde se nota más claramente esa demanda que, inclusive, ha llevado a muchas personas a demoler sus viviendas y poner letreros de "SE VENDE", esperanzados en que ávidos inversionistas, se interesen por sus terrenos y les paguen las sumas pretendidas. En varias calles de Obarrio, por ejemplo, se han demolido valiosas residencias, hechos amparados en muchos casos por cambios de zonificación individuales que hasta hace poco estaba otorgando el Ministerio de Vivienda (Mivi), creando incertidumbre entre los vecinos sobre lo que se levantará.
Entre extrañas "concesiones", destaca una tolerancia de cuatro metros de altura que denuncian los vecinos de la calle de Punta Paitilla, colindante con el mar, donde reside el embajador de Japón.La Ley Orgánica que creó el Ministerio de Vivienda, estableció entre sus importantes funciones, ejercer la planificación urbana, y dictar reglamentos y normas de diseño, para el desarrollo armónico de la urbe. Sin embargo, pese a que el desarrollo más impactante, se está dando en sitios ya construidos, donde se reemplazan casas por "megatorres", el Mivi no se ha dedicado al estudio de esos barrios, para determinar qué sectores deben mantener la condición existente y cuáles otras partes pueden sufrir transformaciones, para aprovechar la dinámica de la ciudad. Eso está quedando en manos de las propias comunidades. En una audiencia pública celebrada por el Ministerio de Vivienda, sobre varias solicitudes de cambio de zonificación, tuve la oportunidad -acompañado de mis socios- de participar sobre determinado cambio de zonificación solicitado. Escuché la preocupación de gran número de los asistentes, sobre el desorden y los cambios desfavorables que se están presentando en la urbanización Obarrio. Allí, avispados inversionistas se han apoderado de aceras y servidumbres, aprovechando cambios puntuales de zonificación otorgados.
Tuvimos la oportunidad de escuchar mesurados planteamientos vertidos por el presidente de la Asociación de Propietarios de Obarrio, el ex ministro de Economía Fernando Aramburú Porras quien, además de presentar en la pantalla, los desmanes que se dan en el barrio, solicitó con urgencia un estudio de planificación de todo el Corregimiento de Bellavista, 466 hectáreas con ubicaciones muy destacadas. Comparto con el amigo Aramburú Porras esa solicitud y la apoyo con entusiasmo. Creo que el estudio debe comprender la posibilidad de un verdadero rediseño, con incorporación de nuevos parques, plazas, veredas peatonales y la incorporación de servicios públicos y privados que complementen la vida comunitaria.
De nuestras conversaciones surgió la idea de establecer, mediante decreto municipal, una contribución obligatoria de cada desarrollista de proyectos de interés comercial, para dedicarla exclusivamente a mejoras de infraestructura para el barrio respectivo, mediante su manejo a través de un patronato. Esta idea la presentamos ante Alianza Pro Ciudad, donde se acogió con entusiasmo. Aprovecho para agradecer al empresario Roberto Eisenmann el envío de 250 dólares a Alianza Pro Ciudad, como su afiliación y cuota del año 2008 de los cinco miembros de su familia, dinero que servirá de apoyo a las actividades de Alianza.
El autor es arquitecto y asesor de bienes raíces.
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