TRADICIONAL. INDISPENSABLE EN LA ALTA COSTURA.
Seda, lujo y elegancia
En cosmética, la proteína de seda comenzó a utilizarse en el lejano Oriente desde siglos atrás.
| EFE/Mak Remissa |
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| OBRA. Una trabajadora camboyana hila seda en un centro de la provincia Siem Reap, Camboya. 955408 |
Pilar Ferrer
EFE Reportajes
Hablar de la seda es adentrarse en un mundo de lujo y hermosura. Desde tiempo inmemorial, los legendarios viajes de Marco Polo tuvieron como escenario la llamada Ruta de la Seda, un auténtico enlace entre Europa y Asia, en los recónditos lugares el lejano Oriente, donde hoy se sigue fabricando la seda de mayor calidad, finura y carácter satinado.
Las tradicionales fábricas de China, Tailandia, Malasia y Japón, son de fama mundial y elaboran este cotizado producto según fórmulas ancestrales y artesanas.
La seda es una sustancia viscosa formada por la proteína llamada fibroína, que es segregada por las glándulas de ciertos artrópodos, tales como larvas de mariposas, frigáneas, arañas y embiópteros.
La segregan hacia el exterior de manera continuada por un orificio y, al contacto con el aire, se solidifica en forma de fibra, dando lugar a un material exquisito y de gran calidad.
Indispensable en la alta costura y en el mundo de la moda de lujo, con seda se tejen y confeccionan telas y tejidos de enorme calidad, con una técnica minuciosa y elaborada.
Así, según la tradición oriental se hila a partir de los filamentos que se extraen de los capullos del llamado gusano de seda, siendo la morera la planta principal de su alimento.
En la formación de su capullo y durante toda su vida, este gusano posee unas glándulas que fabrican el material de fibroína. Los primeros en descubrirlo y elaborar el tejido sedoso fueron los chinos.
La seda es la base de una potente industria textil, vestidos de alta costura, trajes de gala o de novias, blusas con glamour y todo tiempo de lencería fina, en un abanico de modelos sensuales y elegantes. De igual modo, se usa en pañuelos, foulards y corbatas, ocupando los catálogos de las firmas más conocidas y exquisitas. La seda italiana es una de las más cotizadas en estas últimas prendas y todos los modistos con nombre en la historia de la moda han utilizado seda para sus creaciones.
En cosmética, la proteína de seda comenzó a utilizarse en el lejano Oriente desde siglos atrás, en especial en China y Japón. Prueba de ello y de sus efectos es la extraordinaria y admirada piel que a lo largo de la historia han mantenido las mujeres orientales, siempre tersa, hidratada, sin manchas o imperfecciones. Actualmente, conocidas marcas de belleza japonesas se han introducido en Europa y América con productos para el rostro y el cuerpo.
La cosmética oriental representa hoy una buena parte del mercado mundial, con numerosos sueros, cremas y productos variados elaborados con la fibroína de seda. Una proteína que tiene efectos poderosos en la regeneración celular y contra el envejecimiento. Todo un mundo de lujo y belleza.
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