DENUNCIA. LA SEDE DEL REGISTRO PÚBLICO EN COLÓN INSCRIBE ESCRITURA IRREGULAR DE MILLONARIO LOTE.
Donación: una operación fantasma
Alcides Linares advirtió que una persona falsificó la firma de su madre fallecida para quitarle un lote en Taboga.
El director del Registro Público, Álvaro Visuetti, presentará mañana una denuncia ante la Justicia.
| LA PRENSA/Carlos Lemos |
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| AVISO. Alcides Linares dijo que la escritura elaborada en 2004 es ‘completamente fraudulenta’.953265 |
Santiago Fascetto
sfascetto@prensa.com
El auge inmobiliario que vive Panamá rompió todos los registros: los divinos y los mortales. Lotes que hasta hace poco no despertaban la curiosidad de nadie, hoy se han convertido en presa de los "vivos", que buscan ganar millones con lo que antes valía centavos.
En su camino hacia la fortuna no tienen escrúpulos: levantan hasta los muertos. Eso le pasó a Alcides Linares. "Mi difunta madre salió de su tumba ocho años después de muerta y entregó un terreno de ella en donación", denunció.
Si se analiza la escritura de la donación –que se formalizó el 9 de diciembre de 2006 en la Notaría Cuarta–, Linares no miente. En efecto, su difunta madre Leonor Rivera Vázquez viajó sin escala desde el campo santo hasta el despacho del notario cuarto Emeterio Miller. Allí, frente a Miller, firmó un documento mediante el cual le donó a la abogada Rosa Díaz Aguilar una finca de su propiedad en la isla de Taboga, a metros del mar.
Una de dos: o el notario falsificó la escritura o el fantasma de Rivera Vázquez tuvo la temeridad de presentarse en la Notaría Cuarta. "Es increíble, mi madre sale de ultratumba a hacer donaciones", repitió, incrédulo, su hijo.
La historia fantasmagórica –que bien podría haber salido de la pluma del escritor Edgar Allan Poe– la conoció Linares el 12 de noviembre de 2007, día en que fue al Registro Público para averiguar la situación de la finca que le dejó en herencia su madre. En esa dependencia le dijeron que el lote –con número 2919– estaba inscrito a nombre de Rosa Díaz Aguilar, la persona que figura como beneficiaria de la donación que firmó su madre desde el infinito.
Si bien la escritura se realizó en 2004, recién el 12 de noviembre de 2007 se inscribió en el Registro Público: justo el mismo día en que Linares fue a indagar sobre el lote.
A pesar de coincidir en la fecha, no concurrieron al mismo lugar: Linares se presentó en la sede central del Registro Público de Panamá, mientras que Díaz Aguilar inscribió la donación en la sucursal de Colón.
¿Puede el Registro Público inscribir una donación firmada por una persona que dejó de caminar entre los vivos ocho años antes? La respuesta es sí.
Según los registros oficiales, la funcionaria Paulina de Hoyos anotó la operación en menos de dos horas. El trámite ingresó a las 2:38 p.m. y estuvo listo antes de las 4:00 p.m. En los registros figura, además, que los papeles los presentó personalmente Díaz Aguilar.
La queja de Linares derivó en una investigación interna en el Registro Público, a la que tuvo acceso La Prensa.
En ella figura el recibo de pago por la transacción que realizó Díaz Aguilar el 12 de noviembre pasado. Una vez inscrito el trámite, ella pasó a ser la genuina propietaria de más de dos hectáreas en la isla de Taboga. Un terreno conocido como "El Naranjal", que queda a pocos metros de la playa y detrás de un proyecto hotelero de lujo que promueve la firma Btesh & Virzi.
Según fuentes del mercado inmobiliario, el metro cuadrado en Taboga puede llegar a costar 100 dólares. Ese número fija el precio del lote que reclama Linares en unos dos millones de dólares. "La escritura es completamente fraudulenta", advirtió. "No entiendo –amplió– cómo el Registro Público la inscribió".
El hijo de la difunta está convencido que detrás de la donación hay una maniobra ilegal para quitarle la finca. Incluso, comentó que en varias oportunidades Esteban Chu Bethancourt –ex alcalde de Taboga (PRD)– se presentó a su casa con la intención de comprarle el lote, que pese a la insistencia nunca vendió. "Hay una mano negra en todo esto", dijo.
MISTERIO SIN RESOLVER
El notario Emeterio Miller –la única persona que puede explicar cómo la progenitora de Linares muerta en 1996 firmó la escritura en 2004– hoy no puede hablar: falleció el 24 de abril de 2005. Según una persona que hoy trabaja en la Notaría Cuarta, el original de la escritura desapareció.
Pero Miller no es el único implicado en la historia que dejó este mundo. Díaz Aguilar, la persona que recibió la donación y anotó los terrenos en noviembre pasado, falleció en un accidente vial el 22 de abril de 2007. Es decir, siete meses antes de "firmar" el recibo y realizar la anotación de la finca en el Registro Público de Colón.
Entonces: o un fantasma firmó la documentación o la funcionaria que anotó la donación –Paulina de Hoyos– avaló un documento falso.
INVESTIGACIÓN INTERNA
El director del Registro Público, Álvaro Visuetti, no cree en espectros. Por eso, despidió a Hoyos y anunció que presentará mañana ante la Justicia una denuncia por posible falsificación de documentos públicos.
Detrás de la maniobra, Visuetti vislumbra un supuesto acto de corrupción. Por eso, el director tomó otras dos resoluciones: otorgó vacaciones forzadas a otra funcionaria involucrada en la operación (Itza Ruiz de Lucero, quien anotó la operación como venta en vez de donación) y le llamó la atención a la titular del Registro Público de Colón, Xiomara Smith.
Hoyos pasó por alto "innumerables defectos observados a simple vista" que fueron "ignorados o desantendidos por ella durante la calificación" de la escritura pública del terreno en Taboga, dice un informe interno que preparó Visuetti.
También se puso sobre el tapete el trámite exprés del expediente. "Ingresó a las 2:38 de la tarde del 12 de noviembre de 2007 y antes de finalizada la jornada ya había sido calificado, investigado e inscrito", afirma. "Hoyos –agrega el escrito– no aportó mayores elementos de juicio que apoyaran su pobre actuación durante la calificación del asiento en mención, limitándose a decir que actuó con transparencia y que no recibió presiones ni internas ni externas".
OTROS INTERROGANTES
En el escrito no aparece la explicación del millón de dólares: cómo Hoyos atendió a una persona fallecida, que además firmó el recibo por el pago de la inscripción de la escritura, según consta en la misma.
Para aclarar la situación, Visuetti anunció que presentará una denuncia penal. El director del Registro Público sospecha que este no es un caso aislado y por eso pedirá al Ministerio Público que tome cartas en el asunto. "Vamos a pedir que se investigue a fondo", dijo.
Hay otra pregunta que aún permanece en la sombra: ¿Por qué la donación de la finca 2919 se anotó en la sucursal de Colón y no en la sede central del Registro Público? La duda se torna aún más gris por las distancias: la Notaría Cuarta –lugar en donde se confeccionó el documento– queda en la Vía España, a lado de la sede principal del organismo. Y Colón está a muchos kilómetros.
El Registro Público congeló los papeles de la finca hasta que se aclare la situación. No obstante, como ya se inscribió, a Linares no le queda otra opción que iniciar el largo camino legal para recuperar la herencia de su madre, que murió y ocho años después se levantó de su tumba gracias a la picardía de unos "vivos".
Un historia que asusta.
UNA INSCRIPCIÓN SOSPECHOSA
UNO: Leonor Rivera, madre de Alcides Linares, fallece en agosto de 1996.
DOS: El 9 de diciembre de 2004, Rivera "firma" una escritura elaborada en la Notaría Cuarta: en ella dona a Rosa Díaz Aguilar parte de un lote de su propiedad en la llamada isla de las flores.
TRES: La sede en Colón del Registro Público inscribe la operación el 12 de noviembre de 2007.
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