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Panamá, domingo 9 de diciembre de 2007
 

ENTREVISTA

‘Un juez tiene que ser prudente y honesto’

El académico reconoce que resulta un poco difícil acreditar la idoneidad ética de una persona.

Según Vigo, no basta que el magistrado conozca de derecho, sino que tiene que saber aplicarlo.

LA PRENSA/Víctor Arosemena
PROPUESTA. El ex magistrado argentino Rodolfo Vigo. 950893
Rafael Pérez G.
rperez@prensa.com

El argentino Rodolfo Vigo está convencido de que un juez o magistrado de los tribunales de justicia no solo debe ser independiente e imparcial en sus decisiones judiciales, sino también prudente y honesto. Y él tiene por qué saberlo.

En agosto pasado, Vigo, de 61 años, se acogió a su jubilación como magistrado de la Corte Suprema de Santa Fe en Argentina, luego de integrar ese cuerpo durante los últimos 19 años de los 23 que estuvo en el Poder Judicial.

Vigo, quien se desempeña en la actualidad como secretario ejecutivo de la Comisión Iberoamericana de Ética Judicial, estuvo recientemente en Panamá invitado por la Alianza Ciudadana Pro Justicia, con la finalidad de que proporcionara ideas que permitan obtener un poder judicial independiente en el país.

Este organismo promueve nuevos criterios para la selección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que vayan más allá de los llanos y formales requisitos que establece la Constitución Política de Panamá.

REQUISITOS locales

De acuerdo con la Carta Política, para ser magistrado de la Corte se requiere ser panameño; graduado en derecho y haber cumplido 35 años de edad; además de haber completado un periodo de 10 años durante el cual haya ejercido, indistintamente, la profesión de abogado, cualquier cargo del Órgano Judicial, del Ministerio Público, del Tribunal Electoral o de la Defensoría del Pueblo que requiera título universitario en derecho, o haber sido profesor universitario de derecho en un establecimiento de enseñanza universitaria.

La Alianza, empero, reclama que en el proceso de selección de los nuevos inquilinos del Palacio de Justicia se tomen en cuenta la solvencia moral del aspirante, el prestigio reconocido, la experiencia jurídica y la preparación académica.

El presidente Martín Torrijos nombró, hace menos de cinco días, a los integrantes de la comisión especial que evaluará a los candidatos que reemplazarán a Graciela Dixon y a José Troyano, cuyos períodos de 10 años en la Corte Suprema de Justicia de Panamá culminan el 31 de diciembre próximo.

Igual suerte corren sus respectivos suplentes, Roberto González (Dixon) y Juan Francisco Castillo (Troyano). González y Castillo, sin embargo, seguirán en el poder judicial debido a que ambos se desempeñan, cuando no actúan en la suplencia, como magistrados de tribunales superiores. Castillo en el Tribunal de Coclé y Veraguas, y González en Herrera y Los Santos.

Recomendaciones

Para Vigo, la época del modelo de juez "autista" forma parte del pasado.

La realidad ha dado paso de aquel juez que suponía que era el mejor porque estaba enclaustrado en el tribunal, indiferente a lo que ocurría al resto del Poder Judicial, a aquel que debe poseer ciertas idoneidades, entre las cuales se encuentra la ética.

El académico reconoce que es un poco difícil acreditar la idoneidad ética en una persona que, a su juicio, es la opinión que los potenciales usuarios del sistema tienen hacia un juez, magistrado o aspirante al cargo.

El derecho, recordó, normalmente le proporciona al juez una pluralidad de respuestas ante un determinado caso.

Ese poder discrecional que tiene un juez, dijo, resulta "muy peligroso" en manos de aquel que no tenga conciencia ética. "Eso significa que un juez tiene que ser prudente y ético, además de imparcial e independiente".

Pero, ¿quién desempeña esa evaluación del aspecto ético?

La ciudadanía, que pretende que un juez sea responsable, diligente, honesto, respetuoso del otro, de algún modo transparente, íntegro, todo eso que los demás saben de nosotros. Por eso, si tienen que hablar de la idoneidad ética, están las otras personas para opinar.

El ex magistrado puso un ejemplo. "Si un académico aspira a ocupar un cargo en la Corte, ¿quiénes podrían hablar de su idoneidad ética?", se preguntó. "Pues, sus alumnos, colegas docentes y personal administrativo de ese centro", respondió.

"¿Se prepara para dictar las clases o, por el contrario, es un vago que no respeta horario?, ¿Cómo enfrenta un problema familiar en caso de que un hijo de su primo sea alumno suyo?; ¿es capaz de aplazarlo?".

Otros que pueden hablar de esta idoneidad son los integrantes del entorno amical del candidado. "¿Tiene antecedentes de maltrato familiar?", inquirió.

Es por ello, dijo, que en este capítulo de la idoneidad ética, es la ciudadanía la que tiene que hablar, y deben abrirse los espacios para escucharla.

Las otras idoneidades

Pero la ética no es la única idoneidad que debe reclamar la ciudadanía de un aspirante a juez o magistrado, según Vigo. También debe poseer una idoneidad físico-psicológica, que principalmente se acredita a través de exámenes médicos. Es decir, no puede ir a la Corte una persona que se pone nerviosa, y el cardiólogo le recomienda no tener discusiones ni estar bajo presión porque se le sube la presión, explicó.

La otra idoneidad es la científica: Al juez no solo se le exige que conozca el contenido de la ley, sino también de la Constitución; la jurisprudencia de la Corte nacional y de la Corte Interamericana, dijo.

Otra idoneidad que expone el ex magistrado es la prudencial técnica. No basta que conozca el derecho, afirmó, sino también debe saber aplicarlo. "Uno puede saber mucho de derecho, pero necesita un año para resolver una sentencia. El magistrado tiene que resolver, porque se vence el plazo".

A esos requisitos, Vigo le añadió una sexta idoneidad: la gerencial. Un juez debe administrar a un grupo humano, plazos y recursos materiales. "Tiene que ejercer cierto liderazgo para que su tribunal funcione adecuadamente".

Pero Vigo, quien junto a su colega español Manuel Atienza redactó el Código de Ética Judicial Iberoamericano, es un creyente de que un juez no solo debe responder por lo que hace con su tribunal, sino también por lo que hace con todo el poder que el cargo le confiere. Y eso, dijo el ex magistrado, es un problema de todos.

PERFIL

RODOLFO VIGO: Con un doctorado en ciencias jurídicas y sociales, Vigo se ha dedicado a enseñar y a dictar sentencias. Por 19 años fue magistrado de la Corte de Santa Fe en Argentina. Junto a su colega español Manuel Atienza, redactó el Código de Ética Judicial Iberoamericano, aprobado en la reunión de presidentes de cortes supremas celebrada en República Dominicana en junio de 2006. A partir de esa fecha, fue designado secretario ejecutivo de la Comisión Iberoamericana de Ética Judicial, cuyo periodo culmina en 2010. En agosto de 2007 se jubiló del cargo de magistrado.

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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