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Panamá, domingo 9 de diciembre de 2007
 

URBANISMO.

Para aliviar los tranques

Ricardo Salcedo

Con el creciente congestionamiento de carros en las calles, la ineficiencia del transporte urbano de pasajeros y tras el incendio del autobús 8B–06 se exige a las autoridades que busquen soluciones para remediar o reducir la magnitud del problema. En ocasiones han surgido iniciativas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre encaminadas a mejorar la circulación vehicular, mientras los ministerios de Obras Públicas y Vivienda logren emprender soluciones totales, parciales o por etapas.

Al de Vivienda le compete regular el uso del suelo, basado en la densidad poblacional que utilizará los servicios de agua potable, iluminación y el espacio de calles para la circulación. Por ello, cuando acepta cambios en la zonificación no solo afecta la calidad de vida de los vecinos, el valor de la propiedad, las áreas de esparcimiento y efectividad en la recolección de la basura, sino que trastorna la circulación vehicular, el suministro de agua y puede desbordar el sistema sanitario. Entonces no solo se trata de obtener la aprobación de los afectados para hacer un cambio, sino demostrar que con las infraestructuras existentes se puede llegar a un límite mayor de densidad, sin que el Estado a incurra en costosas ampliaciones para favorecer a "inversionistas".

Al de Obras Públicas le toca determinar el ancho y fortaleza de pavimento, para soportar la densidad vehicular de usuarios y del transporte de carga; de las áreas de paso entre origen y destino de flujo externo y adicional al tributario local y el tamaño y ubicación de los drenajes pluviales. También le compete el estudio del ensanche de vías y la ampliación de las esquinas, de la construcción de túneles y de pasos vehiculares a desnivel –como se ha hecho ocasionalmente– y de rotondas, lo mismo que corredores, circunvalaciones e intercambios. El estudio debe corresponder a un plan maestro de desarrollo urbano. Como tal plan no existe y solo hay uno regulador sectorial –que incluso no se ha actualizado ni se respeta– se propicia un caos, como el que sufren numerosas ciudades en el mundo. En cambio, en las bien planificadas existen esos tipos simultáneos de estructuras para manejo del flujo vehicular, así como de transportación masiva tales como: subterráneos, trenes ligeros y monorrieles, buses y trolebuses y, hasta tranvías, que funcionan eficientemente.

En Panamá, tanto las mencionadas por implementarse en diferentes sectores, como un tren ligero que una las áreas suburbanas con la capital, serían proyectos eficaces. Con excepción de los autobuses movidos con petróleo, y por usarse como complemento a otros sistemas, el resto de los transportes deberían ser eléctricos, así se reduciría la contaminación. Mientras algo cristaliza, las autoridades deberían eliminar el estacionamiento vehicular en carriles de calles –algunos hasta con estacionómetros– que nunca fueron diseñados para eso y quitan espacio, provocando un congestionamiento artificial (Vía Argentina). Igualmente, deberían pintar en los cruces de calles la leyenda de: "no pare" para que ni con la luz verde los carros lo hagan y así evitar un alto porcentaje de embotellamientos.

El autor es ingeniero civil
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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