Enfoque gerencial
Por ética y por negocio
953166Gustavo Manrique
negocios@prensa.com
OPINIÓN. En días pasados discutía con un amigo sobre el valor de los empresarios para promover el desarrollo, generar riqueza y multiplicarla en el marco de criterios de competitividad responsable, ética y responsabilidad social y ambiental. Mi amigo afirmaba que la mayoría de los empresarios se aprovecha de los vacíos de ley y que la corrupción en el sector privado era innegable.
Lejos de entrar en un debate, por demás cierto, preferí enfocar el tema desde los empresarios que lo hacen bien y el gran aporte que hacen a la sociedad. Durante la conversación coincidíamos que en Panamá habíamos tenido la oportunidad de conocer empresarios honorables que prefirieron ver quebrada su empresa antes de pagar una coima, también empresarios cafetaleros comprometidos con la responsabilidad social y que mantienen estrictas políticas para erradicar el trabajo infantil en sus fincas o jóvenes empresarios exitosos que se han incorporado a la actividad pública y gremial para apoyar el desarrollo del país.
De hecho mi apreciación es que la mayoría de los empresarios son honestos. Al final acordamos que los empresarios son parte fundamental del desarrollo de un país y hay que promover el espíritu emprendedor. Sin embargo, insistía: ¿son compatibles los negocios y la ética? Claro que sí, afirmé con total seguridad al tiempo que escarbaba mi pensamiento para ilustrar con algunas referencias mi conclusión. Inmediatamente aporté nombres como Stephan Schmidheiny, Anita Roddick, la empresa Natura de Brasil que podían dar referencias claras de empresarios éticos. Anita Roddick, fundó The Body Shop y dejó un gran legado de ética empresarial.
En una entrevista comentó: "como empresaria, no se trata de elegir entre ganar dinero o no ganarlo. ¡claro que quiero ganar dinero! la pregunta es: ¿merece la pena ganar un poco menos, y conseguir muchas otras cosas a cambio?". The Body Shop es un referente de empresa ecológica y socialmente responsable, exitosa y rentable, que cuenta con 2 mil establecimientos en todo el mundo, y que el grupo cosmético francés l’Oreal compró por casi mil millones de euros. Otro referente es Stephan Schmidheiny. Este reconocido empresario ha levantado la bandera de los negocios con ética.
Para él, "un sector privado fuerte y próspero es vital para la protección del ambiente y del desarrollo sostenible y al poner en práctica lo que él llama ecoeficiencia, el sector privado puede aumentar las ganancias y ayudar al entorno". En su página web www.stephanschmidheiny.net, podrá encontrar una visión clara de la ética en los negocios. Por último, comparto con usted, amigo lector, el caso de Natura, una empresa de cosméticos en Brasil que vende cerca de dos mil millones de dólares al año y cuyo éxito se basa en poner en práctica sus creencias. Para Natura "la empresa es un organismo vivo, dinámico en sus relaciones. Su valor y su perpetuación están ligados a su capacidad de contribuir a la evolución de la sociedad y su desarrollo sustentable". Pero mi amigo quiere más argumentos. Si usted me quiere ayudar a fundamentar estas ideas escríbame al gmanrique@stratego.com.pa y muchas gracias.
El autor es director de Stratego Communications.
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