TEMA DE LA SEMANA.RUSIA.
Destapan tercera caja negra del KGB
'Crimen sin castigo' cierra su estudio sobre la represión de intelectuales en la Unión Soviética.
En Rusia los frenos al libre pensamiento y a la libre expresión han subsistido los cambios políticos.
| EFE / Sergei Chirikov. |
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| AGITACIÓN. Miles de jóvenes rusos participan de una concentración de apoyo a Vladimir Putin.953215 |
Maribel Marín/El País
Era linotipista -nadie recuerda su nombre-, cometió la aberración de escribir mal la palabra Leningrado, y lo fusilaron. Como a Osip Mandelshtan, que osó hacer poesía sobre la figura de Stalin. Su muerte no mereció más que una fría marca roja en un cuaderno, como la de cientos de intelectuales represaliados durante el periodo soviético. Dice Vitali Shentalinski (Siberia, 1939) que el KGB llegó a completar 200 enormes carpetas rojas con las pruebas de su máquina de exterminio.
"Cuando abrí por primera vez esos tomos y los expedientes personales no pude evitar cerrarlos de golpe y mirar hacia otro lado", confiesa.
"Pero recuperar esta memoria es como mirar los grabados de Goya: doloroso pero necesario". Él lo hizo, primero en el libro Esclavos de la libertad, después con Denuncia contra Sócrates y ahora con Crimen sin castigo, que culmina la trilogía (Galaxia Gutenberg).
Su cruzada contra "la amnesia histórica" comenzó hace ya dos décadas, cuando la perestroika abrió en Rusia nuevos horizontes de libertad. "Aquel periodo fue un reto histórico para nuestra sociedad. Se trataba de buscar nuevas fórmulas de vivir la vida y de reconocernos. Nuestro pasado en muchos aspectos estaba secuestrado, robado o falsificado Y necesitábamos saber de dónde veníamos", apunta. "Me interesaba en particular el estudio de la historia de los escritores porque constituyen la conciencia del pueblo ruso".
La cifra que aporta habla por sí sola. Durante el periodo soviético, cerca de 3 mil escritores fueron represaliados de un modo u otro. Y, aproximadamente, la mitad pereció en los campos de concentración o, sencillamente, fusilados. ¿Dónde desaparecieron? ¿Dónde están sus manuscritos? La perestroika abría la posibilidad de indagar en ello y Shentalinski se lo tomó como un reto personal. Organizó una comisión dedicada a la herencia literaria de los escritores represaliados, entró en la Lubianka, la sede de la KGB, y abrió su caja negra para descubrir informes clasificados, documentos que se creían perdidos, obras inéditas de represaliados y muchas miserias.
El sistema propinó su azote más duro a los intelectuales con el terror rojo de los primeros tiempos de la revolución.
Una parte enorme fue expulsada, arrojada a la emigración por su oposición al régimen, o por no posicionarse a favor de él. Se asestaba un golpe tras otro a la poesía, la narrativa, la filosofía... Hasta llegar al clímax en el 37, cuando una pléyade de escritores -Serguei Efron, Leonid Kanneguiser, Yesenin, Kuzmin...- padeció la voracidad estalinista. El Gobierno conmemoró el centenario de Pushkin con una salva de disparos.
"Claro que hoy tampoco hay libertad. No solo está presente la censura, sino que se constata un crecimiento", dice Shentalinski. "El asesinato de Anna Politkovskaya fue un aviso a navegantes... Pero la opinión pública tiene una actitud muy apasionada con respecto al tema. Es como un magma subterráneo que está a punto de explotar ".
-Con la sonada victoria de Putin en las elecciones del domingo ¿puede ir a peor? -"No quiero perder la esperanza, pero es lo que temo".
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