Túnez.
Buena economía, mala política
TÚNEZ./EFE
El "Benalismo", la nueva doctrina del poder encarnado por el presidente de Túnez, Zine el Abidín Ben Alí, conmemoró el pasado noviembre sus veinte años de existencia con una economía sólida y competitiva, pero sin avanzar en el terreno del pluralismo político.Esta es la gran contradicción que vive uno de los países del norte de África con mayor poder adquisitivo de la población, pero en donde el marasmo político ha provocado que la gente se sienta en ese terreno desmovilizada por completo.
En Túnez existen nueve partidos legales, algunos de los cuales como el Movimiento de Demócratas Socialistas (MDS) tienen un pasado de brega que le hicieron acreedor en su tiempo del apoyo importante del electorado.
La situación es diferente ahora ya que, desde hace años, toda la oposición en su conjunto vive un estado de bloqueo del que acusan al poder político representado por un el Reagrupamiento Constitucional Democrático, heredero del histórico Neo-Destur fundado por Habib Burguiba.
El RCD, que preside el propio Ben Alí, controla todas las instituciones políticas, desde el 80% de los escaños del Parlamento al más de 90% de los consejos de los municipios.
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