VIENE DE LA 1B. CONSEJOS PARA MARIDOS.
Para el 8 de diciembre
Si bien lo ideal sería un desayuno en Tiffany’s, una buena alternativa es un buen desayuno en la cama. El ‘brunch’ debe ser planificado y además, tener un plan de contingencia por si el primero falla.
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Ana Alfaro
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
No hay nada más rico que un desayuno en la cama. Por lo menos para mí, es de rigor porque no soy de esas personas que tienen la energía para funcionar sin la primera taza de café.
Como hay muchas madres que se despiertan súper temprano todos los días, si la tuya es dormilona, entonces puedes planear un brunch bien en casa, bien en cualquiera de los restaurantes que lo ofrecen.
Los más seguros son los brunch de los hoteles. Mi favorito, y creo que sigue siendo el mejor del pueblo, es el del Marriott, aunque el del Sheraton (ex Caesar Park) no es malo, y el Intercontinental tiene, por adición, una vista espectacular de la bahía.
O si no, un desayuno chino estaría a la orden del día. Para eso, te sugiero Lung Fung, Palacio Dorado, Sunly o Golden Unicorn. Y si quieres pedir a domicilio, Don Lee tiene una selección limitada de dim sam que puedes pedir para la casa, que también te puede resolver.
Pero volviendo al tema del desayuno casero, no te compliques. Por ejemplo, un huevo frito requiere de cierto nivel de pericia que no es necesario con huevos pericos; de igual forma, en vez de pancakes, es preferible una tostada francesa (mis favoritas son con pan de pasitas, ver Recetario en la página 3B).
Un rico jugo –de naranja recién exprimido sería ideal— puede ser de concentrado, donde solo hay que añadir jugo; y si tus talentos culinarios son nulos, entonces ¿qué tal unas tostadas con queso y mermelada?
Ah, y no olvides unas uvas sin semillas o unos guineos, que nunca vienen mal.
Y si te quieres poner completamente romántico, unas fresas con crema y una botella de cava irían muy bien, pero eso sugiero que lo dejes para el "postre" después del almuerzo, y así tienes una excusa para una siesta larga y sabrosa. Si duermes o no, es asunto de ustedes.
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