ESTUDIO.
La clave para la detección
Lo que aleja a las personas del examen para saber si tienen VIH, es el miedo a conocer la verdad.
| AP/M. Lakshman |
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| Se necesitan campañas de prevención.949237 |
WASHINGTON, EU / EFE
Más de 41 millones de latinoamericanos se hicieron la prueba del VIH en 2006, gracias a la puesta en marcha por primera vez de exámenes masivos.
Brasil y El Salvador, los dos líderes en este ámbito en la región, han llevado la prueba a clínicas de atención primaria, a parques y vecindarios.
"Hemos dicho, no hay excusas; aquí está, delante tuyo", dijo Rodrigo Simán Siri, el director del programa de sida de El Salvador.
Lo que aleja a las personas del examen de sangre "es el miedo a saber la verdad, basado en que se discrimina a las personas con VIH", el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida que provoca el sida, explicó Simán Siri.
La enfermedad sigue asociada en muchas mentes con las prostitutas, los homosexuales y los drogadictos, y hasta hace unos años prácticamente solo se sometían a la prueba personas que pertenecen a esos grupos "de riesgo".
"Los centros que la ofrecían fueron estigmatizados, porque eran usados por la población más vulnerable", dijo Amalia del Riego, una experta de la Organización Panamericana de la Salud.
No osaban entrar en esas clínicas especializadas abogados, mujeres embarazadas o adolescentes tras su primera experiencia sexual.
Pero el evitar saber no protege a nadie. El virus está presente en la sangre de un millón de latinoamericanos y caribeños, según el programa de sida de la ONU.
Las cosas han comenzado a cambiar. Un método de detección más rápido y barato y donaciones de fondos mundiales contra el sida han permitido a algunos gobiernos lanzar campañas multitudinarias, que han logrado que se dispare el número de personas que se hacen la prueba.
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