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Panamá, domingo 2 de diciembre de 2007
 

IMÁGENES DE INICIOS DEL SIGLO XX. SON LAS QUE LE MOSTRAMOS HOY.

Raíces

Más fotografías antiguas

Fue durante las primeras semanas de 1915 cuando el periódico ‘El Diario de Panamá’ publicó un interesante libro al cual se tituló ‘Panamá en 1915’. De allí obtuvimos las tres fotografías de hoy, procesadas por Ricardo López y guardadas en nuestra extensa colección. De ellas obtuvimos datos de los referentes a la cascada de La Chorrera, así y con ese nombre muy apropiado por cierto y no el de chorro, que es el más usual y que nos parece el menos apropiado en vista del tamaño de la caída de agua. Y es que la ciudad de La Chorrera debe su nombre original al hecho de que en sus proximidades han existido diversas caídas de agua, tales como las de Las Abuelas, Martín Sánchez, Las Monas de San Nicolás, Los Chorritos del Capitán, del Chachón, de Las Guayabitas, del Bernardo, los que a su vez dan nombre al distrito al cual pertenecen. Desconocemos si las caídas de agua citadas conservan el volumen inicial que tenían en sus orígenes. Por lo pronto hemos leído que el famosísimo y popular "chorro" que tantas horas gratas, debido a los baños y a la vista espectacular que de él se podía obtener, ha casi desaparecido en la actualidad a causa de la tala indiscriminada de árboles, lo cual trae lodo con las lluvias y malos olores al lugar ¡Qué lástima! Se cree que aquello se podría mejorar en todo sentido, ya que sería un atractivo turístico más para el país. El río Caimito es el que alimenta la catarata o chorro en cuestión, el cual desemboca en el océano Pacífico. La otra bella caída de agua está situada en Chiriquí, es de admirar su belleza y abundante caudal. ¿Qué suerte habrá corrido?En tanto, Eduardo Charpentier H. escribió un libro que nos brinda innumerables datos de la historia de la Banda de Música que es la que también aparece aquí.948439

Tal como en parte ya se los dijimos nos sumergimos en muchas fuentes de datos con el ánimo de buscar hechos referentes a nuestras fotografías de hoy.

Al finalizar parte de las investigaciones nos encontramos que el libro aquí ya citado del profesor Eduardo Charpentier Herrera es una fuente inagotable de citas acerca de lo que hoy se conoce con el nombre de Banda Republicana y tanto es así que pensamos escribir, basados en esa abundante información que afortunadamente se encuentra allí, otra página de Raíces referente a esa merecedora y elogiada agrupación musical, que nos duele no oírla más y más. Comienza el maestro Charpentier a relatarnos cómo por medio de la ley del 18 de enero de 1863, expedida por la Asamblea Constituyente del nuevo Estado Soberano de Panamá, aquella iba a ser la primera ordenanza que tuvo algo que ver con la organización de una asociación musical que representaría al Estado en ciertos importantes acontecimientos.

Pero que no fue hasta cuatro años más tarde, 1867, cuando se particularizó más sobre la formación de la banda. Ella se llamó Banda de Música del Estado Soberano de Panamá, siendo el verdadero origen de la Banda Republicana actual.

Continúa la obra citada, uno de los documentos más llenos de detalles acerca de un capítulo tan importante de nuestra historia, proporcionándonos más y más información pertinente.

La misma ley ya también citada establecía una cláusula que reflejaba el estado de guerra interna perpetua que casi permanentemente se vivía en Colombia y que como era de esperarse afectaba a la futura Panamá, que todos los varones entre 17 y 50 años de edad deberían prestar el inútil, perjudicial y más que absurdo y peligroso servicio militar.

Volviendo al tema principal, el primer director de la banda de música de la que hablamos hoy lo fue un músico de nacionalidad francesa, quien respondía al nombre de Jean Marie Victor Dubarry. Tenía años este ciudadano de vivir en Panamá. Había organizado además una de las primeras academias de música que existió por acá. El director reunió un grupo de profesionales para que formaran parte de esta agrupación. Una enfermedad obligó a Dubarry pronto a renunciar. Como director aparece entonces al frente de la Banda, Procopio Solano, el cual ejerció esas funciones hasta 1873, cuando renunció. Charpentier continúa ahora haciéndonos saber que el estado de la banda era lamentable. Para comenzar se había quedado sin ejecutantes. Otros habían sido despojados de sus puestos y otros trasladados.

El desastre en el manejo de la cosa pública ya daba señales de lo que en muchos aspectos sería después.

Vinieron otros directores y por lo menos se hizo un pedido a Francia de 15 instrumentos musicales, los cuales fueron una flauta, tres clarinetes, un requinto, cuatro pistones, trombones y redoblantes.

Para entonces era un italiano, Rodolfo Ostinelli, el encargado de la dirección del cuerpo que hoy les traemos hasta aquí.

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Ricardo López Arias
Comentarios: vivir+@prensa.com

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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