DECLARACIÓN. Pontífice destaca bondades del evangelio.
Benedicto XVI lanza su segunda encíclica
Papa subraya que si el juicio final fuera ‘pura justicia, podría ser al final solo un motivo de temor’.
‘Existe la resurrección de la carne, existe una justicia y existe la revocación del sufrimiento pasado’, dice. CIUDAD DEL VATICANO/EFE
El Papa afirmó en su segunda encíclica Spe salvi, presentada ayer y en la que ofrece un horizonte de esperanza a la humanidad, que la vida no acaba en el vacío, que el marxismo ha dejado una destrucción desoladora y que habrá un juicio de Dios, "que es nuestro consuelo y esperanza".
Benedicto XVI subrayó en el texto la doctrina sobre la existencia del purgatorio y del infierno, pero precisó que si el juicio final fuera "pura justicia, podría ser al final solo un motivo de temor" para los hombres y que "sin embargo la gracia nos permite esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez".
La encíclica está compuesta por siete partes que son: "La fe es esperanza", "El concepto de esperanza basado en la fe del Nuevo Testamento y en la Iglesia primitiva", "La vida eterna", "¿Es individualista la esperanza cristiana?", "La transformación de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno", "La verdadera fisonomía de la esperanza cristiana", "Lugares de aprendizaje y de ejercicio de la esperanza" y "María, estrella de la esperanza".
Los "Lugares de aprendizaje y de ejercicio de la esperanza" los divide en tres: la oración, actuar y sufrir y el juicio de Dios.
Sobre el juicio de Dios (el juicio final), el Papa escribió que la fe en ese juicio es "ante todo y sobre todo" esperanza y reitera que "existe la resurrección de la carne, existe una justicia y existe la revocación del sufrimiento pasado".
Según el Pontífice, es "imposible" que la "injusticia" de la historia sea la última palabra.
"Dios es justicia y crea justicia. Este es nuestro consuelo y nuestra esperanza. Pero su justicia también está en la gracia", destacó el Papa, que advirtió que la gracia "no excluye la justicia".
Benedicto XVI aseguró que "al final, en el banquete eterno los malvados no se sentarán indistintamente en la mesa junto a las víctimas, como si no hubiera pasado nada".
Benedicto XVI comenzó su segunda encíclica con el pasaje de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos "en la esperanza fuimos salvados" y afirma que lo que distingue a los cristianos es que saben que su vida "no acaba en el vacío".
"El Evangelio no es solo una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera, una vida nueva", escribió el Obispo de Roma.
|