| MINERÍA.
¿De dónde viene el maná...?
Ana Méndez
Hace un par de meses estuve leyendo las declaraciones del presidente Alan García donde cuestionaba a los grupos ambientalistas y anti mineros del Perú, sobre la procedencia de los fondos, que en vez de ser invertidos en programas de desarrollo, eran utilizados para financiar los movimientos en contra de las empresas mineras del país.
En Panamá, hace un par de semanas se publicó un comunicado en el que algunas asociaciones conservacionistas proponen una moratoria a la minería a cielo abierto…
El comunicado solo pide una moratoria en minería metálica por tratarse de "minería a cielo abierto", y, ¿qué es entonces la minería no metálica? Aquella de canteras de piedra, cemento y grava... también es a cielo abierto y también produce rajaduras, polvo y contaminación auditiva. ¿O es que acaso con decir minería metálica, solo cumplen con parte de la estrategia que han esgrimido estos grupos en Guatemala, Costa Rica y otros? Se mencionó que los proyectos mineros pueden afectar el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), y no se menciona (¿por casualidad?) cómo lo afectarán los primeros 16 kilómetros que van a comunicar por tierra con el resto del país a los corregimientos de Río Luis y Calovébora, ubicados al norte del distrito de Santa Fe. Se menciona la mina de Santa Rosa, como "claro testimonio de un antecedente negativo en nuestro país"… tan negativo que los ex empleados han constituido una compañía y están buscando socios potenciales para reabrir el proyecto… Un país como el nuestro no puede darse el lujo de ignorar o negarse el conocimiento de sus recursos, sean naturales o minerales. Un plan de desarrollo turístico y un plan de desarrollo minero pueden coexistir, lo que este país necesita es un plan de ordenamiento territorial, no una moratoria de la minería a cielo abierto.
La minería del siglo pasado es eso: del siglo pasado. Ahora la responsabilidad empresarial, social y ambiental está presente en cada proyecto que se pretenda desarrollar desde su fase inicial. Sin embargo, hay quienes aún pretenden seguir manipulando a la opinión pública, con el viejo cuento de siempre, donde el cuco es el cianuro. Llegan al punto de satanizar la actividad minera (pintando calaveras con huesitos en las camisetas para asustar a los niños), olvidando cada uno de los programas de beneficio social (escuelas, carreteras, puentes, acueductos, hospitales, etc.) que los proyectos mineros han desarrollado desde su fase de exploración.
Volviendo al escrito de Alan García, hice memoria y una a una desfilaron en mi mente las agrupaciones ambientalistas sin fines de lucro, coordinadoras por esto y contra lo otro, los comités y demás, y me surgió la interrogante: ¿de donde proceden los fondos que financian camisetas, gorros, volantes, páginas web, foros, buses y salarios? ¿Acaso tendrá razón Herbet Mujica en su artículo Gestapo de ONG’s al escribir sobre algunos al decir que las grandes compañías mineras, han inyectado millones a los grupos antimineros para que se opongan a los nuevos proyectos, con el solo objetivo de que no vea la luz ninguna otra mina, antes de que sus reservas se agoten en los próximos 25 años? Tiempo más que suficiente para que en nuestros pueblos los niños sigan muriendo de desnutrición, para que más mujeres tengan niños con discapacidad, porque demoraron mucho en el trabajo de parto sin atención hospitalaria, y para que la leishmaniasis endémica de Petaquilla siga haciendo estragos.
Invito a los lectores a reflexionar sobre el papel que han ejercido en la sociedad estos grupos y su aporte a los planes de desarrollo y mitigación del desempleo y la pobreza en Panamá... La misma asociación que hoy se yergue para defender nuestros bosques fue la misma que en el año 1997 consintió a la idea de que existían medidas capaces de mitigar los efectos de separar al Parque Metropolitano de su natural fuente de agua, recomendándolas en su estudio de impacto ambiental para el cambio de ruta. La misma que en 1993 adquiriera una concesión de minerales metálicos (oro) en Darién, so pretexto de no permitir ninguna actividad minera en el Parque Nacional Darién… (ver el link Ixtapa/mina de Cana de Pastor Durán Duarte), y eso no es todo, cuántos de los que conforman estas asociaciones tienen un doble discurso porque están también como consultores y auditores ambientales, de empresas que compiten por realizar los estudios de impacto ambiental de la minería a cielo abierto, sea metálica o no metálica.
Qué interesante y totalmente coherente verdad... los verdes son doraditos por dentro.
Me hago eco de las palabras del maestro de maestros cuando dijo que "El que esté libre de pecados... que tire la primera piedra".
La autora es ex presidenta del Colegio Panameño de Geólogos
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