| ‘ROCK’ EN ESPAÑOL.
Peregrinaje al Rod Carew
Las ambulancias no fueron necesarias durante el evento en el que asistieron más de 19 mil personas.
| LA PRENSA/Ana Rentería |
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| La espera se hizo más larga de lo que debía.947844 |
Crisly Florez
cflorez@prensa.com
Desde el mediodía del martes se veía a la gente llegar a las inmediaciones del Estadio Nacional Rod Carew para ser los primeros fanáticos en entrar al concierto de la banda de rock argentina Soda Stereo.
Los primeros en llegar, la mayoría extranjeros, quienes eran transportados por buses de turismo, iban formándose mientras se refrescaban con algunas bebidas –cervezas– que traían para el camino.
Una detrás de otra, las personas se iban colocando hasta que la fila llegaba a orillas de la calle que conduce hacia el Puente Centenario.
Para aplacar el hambre que provocaba tanta espera, los fanáticos podían degustar carne en palito con yuca, hot dog, hamburguesas, a uno o dos dólares que ofrecían los vendedores ambulantes.
Las puertas de afuera del Rod Carew fueron abiertas a las 5:15 p.m. y unos minutos más tarde le dieron paso a los fanáticos para que fueran a buscar sus asientos dentro del recinto.
Aunque un buen grupo llegó desde la tarde, la masa de gente empezó a acercarse cerca de las 6:00 p.m. Eran filas y filas de carros, pero el tráfico no fue tan caótico, pues los miembros del Tránsito y de la Policía Nacional ayudaron a los conductores a buscar rápidamente sus estacionamientos.
Los automóviles llegaban a su máxima capacidad. La gente formó grupos para solo llevar los carros que fueran necesarios, mientras que otros optaban por caminar. Algunos dejaron sus carros en casas de amigos que viven en las barriadas cercanas al estadio. Otros caminaron por más de 30 minutos desde la entrada que conduce de la Tumba Muerto al estadio.
Para evitar el "caos" de la salida del estadio, muchos conductores decidieron dejar sus carros a orillas de la calle, pero no fue hasta las 8:30 p.m. que se cerraron las puertas del estadio, pues ya no había estacionamientos.
Las filas para entrar al recinto se movían con fluidez. La revisión era rápida y las personas podían ir a buscar sus asientos sin problema.
Sin embargo, los baños no eran precisamente un buen lugar para visitar, pero como quien dice: "la necesidad tiene cara de perro". A las 10:00 p.m. ya algunos ebrios se metían en los baños de las damas. Los inodoros estaban desbordados de aguas negras y los lavamanos vomitados. Ni hablar unas horas más tardes.
Y es que los tragos y las cervezas estaban a un dólar, los bares se colocaron estratégicamente en los laterales de la tarima, en el área VIP y en las tiendas del estadio en las áreas de general y preferencial.
Aunque al final la gente quiso salir como en estampida, todo fue bastante tranquilo. Las tres ambulancias no tuvieron que transportar a ningún accidentado.
Como siempre salir de los predios del estadio tomó por lo menos 45 minutos, afuera el tránsito estaba fluido.
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