| HISTORIA. LAS HONRAS FÚNEBRES DEL DIRIGENTE SERÁN HOY EN EL ESTADIO ROD CAREW.
El legendario ‘Chico’ Heron
Como pelotero profesional, en los años 50, llegó a jugar con Chesterfield, Azucareros de Coclé y Cerveza Balboa.
Como buscador de talentos firmó a Mariano Rivera, Ramiro Mendoza, Rubén Rivera y Rafael Medina.
| REUTERS/ Ross D. Franklin |
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| TRIUNFADOR. Carlos Heron dirigió la selección nacional de béisbol mayor en diferentes competencias internacionales.948005 |
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
Carlos Chico Heron, un auténtico forjador de beisbolistas, de férreo carácter y disciplina y que en sus años de jugador profesional por los años 1950 formó parte de la época más esplendorosa de la pelota criolla, dejó este mundo la semana pasada tras lidiar largamente con la enfermedad, pero siempre será recordado, entre otras cosas, por haber descubierto al gran Mariano Rivera.
Para Heron, el béisbol significó su vida. Se entregó de tal forma al deporte que dejó su corazón y su alma en el terreno de juego.
Durante seis décadas tuvo una carrera sobresaliente como jugador y como instructor, para finalmente convertirse en el mánager triunfador que siempre fue.
Desde el terreno rocoso de un precario diamante en un viejo campo de béisbol descuidado de la provincia de Bocas del Toro, surgió este gran hombre del béisbol panameño, cuya mayor virtud fue su calidad humana, tal como lo dice ese gran astro panameño Eduardo Acosta, un larguirucho lanzador que subió a la Gran Carpa en los años 1970 con los Piratas de Pittsburgh.
"Gocé el gran honor de jugar contra él, de ser su compañero de equipo en nuestro Panamá y en Québec, Canadá, donde fue mi dirigente. Nunca fue mezquino para dotar al prójimo de sus grandes conocimientos del juego de béisbol", refiere Coca Cola Acosta en un correo electrónico desde Estados Unidos.
Y ese era Chico Heron, un legendario del béisbol, cuyos consejos y enseñanzas quedan en la mente de cientos de peloteros a quienes ayudó a forjarse y a prepararse para cuando les llegara la oportunidad de jugar en las Grandes Ligas.
Sin lugar a dudas, la influencia que ejerció Heron en el béisbol no tuvo límites.
Fue este hombre uno de los que le abrió las puertas a Coca Cola Acosta, tras llamarlo a formar parte del equipo que dirigió Chico en la pelota profesional en Québec, Canadá.
Así lo confirmó Patricia Modesta de Heron, la mujer que disfrutó junto a esta leyenda del béisbol todas sus proezas en el campo.
"Recuerdo que uno de los primeros que se llevó a jugar fue a Coca Cola, después él emigró a otros lares y le fue bien", destaca Patricia de Heron.
Heron, un hombre fornido que dejó el juego que más amó a los 74 años, se codeó con grandes astros de la pelota istmeña, incluyendo a luminarias como Mamavila Osorio, Marco Cobos, Ramón Webster, Bobby Prescott, Winston Brown y Héctor López, entre otros.
En su ilustre carrera de la pelota profesional -que inició a mediados de los años 1950- llegó a jugar en el vetusto Juan Demóstenes Arosemena con los equipos de Chesterfield, Azucareros de Coclé, Ron Santa Clara, Cerveza Balboa, Panalit y Guardia Nacional.
Webster resalta entre las cualidades del fallecido dirigente su constancia en el campo y un optimismo contagioso cada vez que salía a jugar.
Una anécdota interesante que describe Webster refiere que Heron alternó en un juego -en 1967- entre Balboa y Marlboro, dos colosos de la pelota profesional en aquellos años, donde jugaron nueve grandes ligas panameños.
Chico, un competidor feroz en todas sus facetas en el campo, que salió al terreno siempre con la idea de ganar, jugó en equipos de ligas independientes en Estados Unidos y en las ligas menores donde llegó hasta la categoría Triple A.
Pero eso no es todo, este viejo zorro de la pelota criolla también se desempeñó por espacio de 20 años como buscador de talentos de varios clubes de las mayores, incluyendo a los Yankees de Nueva York, logrando también la firma de Ramiro Mendoza, Rubén Rivera y Fernando Seguignol, entre otros.
Panamá perdió a un gran hombre. El béisbol se dio el lujo de tenerlo por mucho tiempo. Heron dejó un gran legado.
Amante de la pelota y mánager triunfador
Carlos Chico Heron, un zorro de la estrategia para el juego del béisbol, fue técnico de la selección nacional durante tres décadas - como asistente y como director- caracterizándose como un mánager triunfador.
Tras una exitosa carrera como pelotero se entrega totalmente a su trabajo en los campos de béisbol, desde donde vio crecer a muchas generaciones de peloteros que pasaron por sus manos y que hoy se desenvuelven con mucho éxito en diferentes facetas.
Como mánager de la selección nacional, este hombre, que fue un ejemplo de disciplina, entrega a su trabajo y responsabilidad, alcanzó muchos logros, obteniendo un tercer lugar en el Mundial de 2005, la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1982 y la de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2002 en San Salvador. También dirigió el plantel nacional en los Panamericanos de 1983 y 1999, y en varias series internacionales.
En los campeonatos nacionales obtuvo tres títulos como mánager, dos con Chiriquí y uno con Herrera.
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