| CORRUPCIÓN.
Seamos justos con la justicia
Juan Carlos Pastor
Vivimos en el reinado de las injusticias y la mediocridad, en donde los poderes del Estado y sus instituciones propician, por encima de todo, su propia subsistencia para el lujo y el derroche de los fondos públicos en beneficio de los jerarcas y sus amistades. En donde paseándose de un órgano otro, políticos del Ejecutivo garantizan su llegada al Legislativo o viceversa y por influencia, suerte y zalamería conquistan su ambición con un nombramiento casi de por vida en nuestra magistratura de Justicia, no solo para consolidar el rejuego político de una facción de sinvergüenzas y ladrones, sino además para afianzar ese poderío y control de las instituciones democráticas en detrimento de una población que no despierta de su medianía y que sufre los abusos y maldades que emanan del carísimo resultado de una injusta administración Pública y de Justicia, que la Ley y los fallos casi impiden revisar o la mora es su escapatoria.
Sí, un sistema de administrar justicia que propicia todo lo contrario y mal educa a sus enquistados, derrochando una vez más los dineros del pueblo en una campaña publicitaria que a nadie seduce. Sabemos de jueces que son un ejemplo de dignidad, trabajo y dedicación, no obstante son las minorías. ¿Quién autorizó este gasto publicitario para tapar el sol con las manos? Lo que nos refleja su mensaje es un gran cinismo por parte de quienes están nombrados, decidiendo y gobernando en este reinado de discriminación y clases. ¿Por qué no hablan los magistrados como Cigarruista, Salas o Espadafora representando la justicia frente a una audiencia pública que les pueda replicar sus argumentos? Esto sería menos costoso y más justo con la justicia, la publicidad de los medios sería gratuita.
¿Qué es la justicia de la Corte, acuerdos? ¿Por qué nuestro derecho escrito lo basan en sus fallos?, con un cúmulo de jurisprudencia que más adelante es variada, cuando el rostro de las partes lo amerita, ya que la ley, taxativamente interpretada así lo permite. ¿Es nuestro derecho escrito o casuístico, qué tenemos? ¿Por qué el hábeas corpus no rigen taxativamente los términos de la ley y nadie se pronuncia en base a esto, será la mora Cortesana una institución de Derecho?
¿Podrá un buen magistrado, devengando sus 10 mil dólares, rodeado de guardaespaldas, compinches y manzanillos, sintiéndose dueño en consenso, de la última palabra, altamente agradecido a políticos corruptos por su nombramiento, en medio de un materialismo de festejos, lujos, derroches y la vanidad de un cargo inmerecido, adoptar una posición o fallo justo que afecte los recursos de ese estado de deterioro, su empleador, en beneficio justo y por derecho de algún humilde ciudadano común, carente de fueros y privilegios?
¿Por qué no publican una lista actualizada de, al menos el último año de personal contratado por la Corte y que no entró por concurso y sin embargo ya tiene derecho a postularse aventajando a los otros, ¿ante quién recurrimos?
El autor es abogado
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