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Panamá, jueves 29 de noviembre de 2007

Yasmina Reyes.
yreyes@prensa.com

FOTODENUNCIA
Sin distinción de clase social
LA PRENSA | Ana Rentería

DOS VIEJOS MALES | Punta Pacífica experimenta los mismos problemas que asuelan al resto de los ciudadanos con menos recursos: basura tirada en lugares inadecuados e inconvenientes y el robo o ‘desaparición’ de las tapas de las alcantarillas. Cuando se vive en comunidad, el incurrir en estas conductas no afecta únicamente a quienes viven en el área cercana, las alcantarillas obstruidas que impiden el paso de las aguas pluviales pueden causar inundaciones en lugares alejados del punto trancado.

Y los criaderos de mosquito que resultan de la basura regada pueden desatar una epidemia que tocaría no solo a los residentes, sino también a quienes transitan o trabajan en el área. Por otra parte, los hoyos causados por la ausencia de tapas en la acera no afectan a quienes van en automóvil, sino a los peatones, y en algún momento todos —con dinero o sin él— lo somos.


Desmienten y critican glosa del ‘Tal cual’

22 DE NOVIEMBRE. Es lamentable que el diario La Prensa, con su columna "Tal Cual", del día 21 de noviembre [de 2007] y escrita por el periodista Santiago Fascetto, haya caído en desinformar descaradamente a la comunidad, rayando en el ridículo. Con el facilista género de glosas (o bochinche de calle), digno de un periódico sensacionalista que desesperadamente busca subir lectoría, el autor usa una prosa peculiar en donde esconde su desconocimiento sobre un tema significativo para los panameños y en el camino tergiversa la realidad histórica nacional del sector arroz.

Es inconcebible que en las actuales circunstancias en donde la economía de millones de personas está siendo afectada por una crisis mundial inflacionaria resultante del aumento en los precios de un sinnúmero de bienes genéricos, como el petróleo, granos y metales principalmente, el periodista en mención siembre mentiras de forma desmedida y pretenda salir bien librado.

Es falso, por ejemplo, que la Autoridad de Protección del Consumidor haya allanado la sede de la Asociación de Molineros justo cuando estos cuestionaran la calidad del arroz importado por el Instituto de Mercadeo Agropecuario. No hay nada más lejos de la verdad que semejante publicación. Estos hechos ocurrieron en tiempos distintos, con diferencias de varias semanas entre uno y el otro, y nunca han estado relacionados ni vinculados.

Uno, por ejemplo, forma parte de una investigación por práctica lesivas a la competencia; el otro es un procedimiento normal de verificación de la calidad de un grano dentro de los programas institucionales para la protección del consumidor.Es evidente que esta columna de glosas y/o bochinches tiene como propósitoinfluir en la opinión pública, pero escrita con saña y falsedades hace daño y no ayuda a aclarar ningún tema ni a orientar a la población. Muy por el contrario, contribuye a sembrar mentiras que luego crecen en malestar y resentimiento entre la población, funcionarios y agentes económicos de un sector productivo nacional específico.

Es inexcusable que un periodista de este diario sea asignado a cubrir esta columna sin conocer las funciones y responsabilidades de las instituciones locales, y a su vez contra el objetivo principal del medio en que labora, despreciando el principio de verdad en la información que publica. Aquí falló La Prensa, pero nunca es tarde para enmendar cuando la causa es justa y la dirección del medio es buena. De lo contrario, quedaría en evidencia que lo que se trata es de una campaña dirigida a hacer daño y crear zozobra.

Pedro Meilán Núñez
Administrador general Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia


Conjugación equivocada

21 DE NOVIEMBRE. Soy un asiduo lector de la columna "La última palabra". [Esta columna, a cargo de Rafael Candanedo se publica en la revista dominical "Mosaico"]. Su lectura es obligatoria para quienes deseen refinar su lenguaje mediante un fiel cumplimiento de las reglas gramaticales y del uso correcto de las palabras. En su última columna [de la edición del 18 de noviembre de 2007] hay un error de conjugación. En la columna, el autor dice: "Producimos, produjimos. ‘Producimos’ es tiempo presente del modo indicativo. ‘Produjimos’ es pretérito perfecto."Produjimos es pretérito indefinido: yo produje...., nosotros produjimos.... El pretérito perfecto del verbo "producir" es: producido.

Nota de la defensora. La carta reproducida no estaba firmada, pero tras verificar su certeza decidí incluirla, justamente porque la columna dominical de Candanedo es una referencia importante en materia de lenguaje.Según el experto que consulté durante la tarea de verificar la queja del lector resulta que en el caso de las conjugaciones, específicamente en el caso del pretérito, lo correcto es señalar que "produjimos", —también conocido como pretérito indefinido—, es pretérito perfecto simple, primera persona plural del verbo producir. La confusión viene porque también existe el pretérito perfecto compuesto, que se conjuga con el verbo haber: hemos producido. Además, existen el pretérito imperfecto: producíamos; el pretérito anterior que se conjuga con el verbo haber en el modo subjuntivo: hubimos producido; y el pretérito pluscuamperfecto: habíamos producido.


Presiones de EU ante la elección de González

22 DE NOVIEMBRE. La presente es motivada por la columna "Hoy por hoy" y de otros artículos sobre el TLC y Pedro Miguel González.Es preocupante cómo se nos vende un tratado comercial (TLC), que —por cierto— no nos beneficia como país. Encima, se nos quiere nuevamente imponer el derecho y concepto de justicia cuando las 18 invasiones de Estados Unidos a Panamá nos ocasionaron miles de muertes y daños materiales durante su presencia militar desde 1903.

El lenguaje utilizado por todos los que apoyan la actitud de los políticos estadounidenses deja mucho que desear porque nos recuerda exactamente lo que nos pasó con el tratado de 1903, que a pesar de que este tratado favoreciera casi totalmente a los intereses económicos, políticos y militares de Estados Unidos, los políticos conocidos como próceres lo respaldaron. ¿Por qué?Como dijo el patriota José de Obaldía, "por el sonido de las cajas registradoras". Hoy día nos hablan de un futuro brillante con el TLC.

Hoy se repite la historia, la venta de nuestra dignidad, con el mismo argumento con que se nos vendió la privatización de las instituciones más rentables que el gobierno torrijista había creado: el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación, el Instituto Nacional de Telecomunicaciones, Cemento Bayano, los ingenios azucareros, etc.Todos conocemos los resultados y la consecuencia de la firma del tratado de 1903, humillación, abusos, violaciones, discriminación y mediatización como Estado durante casi 100 años. A pesar de las condiciones del pueblo panameño, salieron de sus filas valerosos hombres y mujeres que supieron tomar la bandera de la dignidad patria y algunos lo pagaron con sus vidas. Es fácil subyugar a la mayoría con el tintineo de las monedas, cuando se vive desconociendo la historia.

Por eso se repiten en espiral hechos tenebrosos. Estos hechos regresarán para culparnos por darle la espalda a los intereses patrios. Pedro Miguel González representa un hito para las nuevas relaciones de respeto que deben imperar entre ambos países. Si es que existe tal justicia democrática. González fue elegido en elecciones democráticas por el pueblo panameño y los políticos de EU deben respetarlo. No cabe la menor duda, o nos hacemos respetar o volveremos a la condición que imperó desde 1903.¡Basta de jugar con la dignidad patria! Es bueno que recuerden los mercaderes que los únicos que no comen dignidad son los esclavos.

El hecho de que el trío "democrático" de 1989-1994 no se atreviera a reclamar al Gobierno de EU por la masacre de miles de panameños el 20 de diciembre de 1989 y el asesinato de un policía a manos de un mayor del ejército de EU el 5 de diciembre de 1990 ha dado margen a que los políticos del norte desprecien a los políticos panameños. La oscuridad ha propiciado el silencio que después de 17 años el delito sigue vivo.Olvidar es peligroso para nuestro destino. ¿No creen Uds. señores de "Hoy por hoy"? La fuerza de una nación no está en su tamaño, sino en la transparencia y fortaleza de sus principios morales y patrióticos.

José A. Casís


Formas de educar

24 DE NOVIEMBRE. Los buenos libros enseñan, los buenos programas televisivos y las caricaturas también. Uniendo estos tres elementos acudimos a pensar en positivo casi teniendo compasión por nosotros mismos. Me refiero a las últimas noticias en relación con la violencia femenina, con los asesinatos, con el alza de la canasta familiar, con el alto precio de la gasolina, con la huelga de los médicos, con la participación de robos en el Ministerio de Educación, con el problema que confrontan nuestros atletas y hacemos eco porque no escuchamos lo bueno sino que mientras la otra persona habla estamos, mentalmente, preparándonos para hablar y hasta para escribir.

Eso hago porque en la caricatura de La Prensa en el día de hoy un niño dice que con la regla del robo MEDUCAN aquí y le pide al papá "cuando sea grande quiero ser ladrón". ¡Dios mío, eso es preocupante pero es la lectura de la autobiografía de otros niños, niñas o jóvenes que aprendieron ya la regla de los adultos y eso es lo que ya estamos cosechando de nuestra niñez y de nuestra juventud porque a través de las caricaturas leemos nuestra autobiografía en la vida de otras personas.Siguiendo la secuencia de los acontecimientos negativos de las noticias que se publican en el día a día, siento que estamos fingiendo y la escucha selectiva es la que está nutriendo nuestro cerebro con solo cierta parte de nuestra conversación.

Empatía no es simpatía por la huelga y los problemas de salud ni los problemas en la educación nacional. No consiste en estar de acuerdo; consiste en comprender profundamente y completamente a la otra persona, tanto emocional como intelectualmente. A través de esta escucha empática efectuamos depósitos en las cuentas bancarias emocionales en donde debemos esforzarnos desesperadamente en convertir en retiros estos depósitos cuando la otra parte recibe el esfuerzo como "manipulativo", intimidatorio, interesado y arrogante, porque no comprendimos lo que la otra parte quería escuchar. Tenemos que ser transparentes en nuestra comunicación empática.Para documentar mejor lo que es la escucha empática le pongo este ejemplo. Alguien consultó telefónicamente a un médico, que no conoce, expresándole que su hija está enferma y describió los síntomas para que el galeno recetara.

Después de colgar, la mamá de la criatura pensó que con el apuro había omitido algunos datos; de todos modos, consideraba que lo que había dicho era adecuado. Compró el medicamento. Pero sentía que algo no andaba bien y recordó que no le había dijo al médico que su hija era una recién nacida. Aunque había comprado el "remedio" prescrito, lo llamó de nuevo. Doctor, explicó, cuando usted ordenó la receta en la farmacia para nuestra hija, ¿sabía que es una niña de dos meses? No, no, claro que no, exclamó. Es una suerte que haya vuelto a llamarme, cambiaré la receta.Tenemos que cambiar la receta de inmediato porque si no confiamos en el diagnóstico tampoco podemos confiar en la prescripción.

Ese es el punto clave de la escucha empática.La clave del juicio es la comprensión. Si uno empieza por juzgar, nunca podrá comprender. Es como pelar una cebolla hasta que se llegue a su esencia. Lleva demasiado tiempo, pero este tiempo es ahorro más adelante.Con los ejemplos y con las caricaturas también educamos. Tenemos que cambiar la receta de inmediato, no queremos que expongan otra caricatura semejante del Ministerio de Educación de Panamá, los correctivos deben revelar los valores de esta institución. "Con estos ejemplos MEDUCAN, aquí." ¡No más!

Gladys de Bernett
La autora es educadora




© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
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