| SINIESTRO EN EL PACÍFICO. ASISTENTE DE MÁQUINAS SIGUE GRAVE.
AMP investiga estallido
El remolcador Viveros acababa de recibir 108.5 toneladas métricas de residuos cuando explotó.
Luis Pérez-Salamero, de la Compañía Marítima de Cabotaje, lamentó la muerte de dos marinos.
| CORTESÍA/José Barbero |
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| PROTOCOLOS. Según normas internacionales, las pesquisas del caso podrían demorar entre tres y cuatro meses.946984 |
Rafael Luna Noguera
rluna@prensa.com
Peritos de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) comenzaron una investigación para determinar las causas del siniestro ocurrido la mañana de este domingo en el remolcador Viveros de la Compañía Marítima de Cabotaje, cerca de isla Taboguilla, en el que murieron dos hombres y otros dos resultaron heridos.
El director de Marina Mercante de la AMP, Alfonso Castillero, precisó que las pesquisas, que se efectúan según las normas y protocolos establecidos en el Código Internacional de Investigación de Accidentes Marítimos, están dirigidas actualmente a la recolección de evidencias en la nave.
Según las versiones preliminares, dijo, el siniestro ocurrió después de que la tripulación del remolcador terminara una operación con el barco de bandera estadounidense HMI Brenton Rees, que descargó en Viveros 108.5 toneladas métricas de residuos.
Cinco minutos más tarde, cuando ya se habían desconectado las mangueras usadas en el trasiego de los residuos, se registró una explosión.
Los marinos David De Gaiza y Ángel Martínez murieron tras el estallido, mientras que el capitán y el asistente de máquinas, Pedro Pablo González e Hipólito Mosquera, respectivamente, saltaron por la borda y luego fueron rescatados.
Según Castillero, se trata de determinar qué tipo de residuos descargó la embarcación estadounidense y qué originó la explosión.
Una tragedia irreparable
Aunque el remolcador Viveros tenía todos sus papeles en regla, se trata de establecer además si cumplía con las normas de seguridad exigidas por el Estado panameño.
Castillero indicó que este tipo de investigaciones puede demorarse entre tres y cuatro meses.
En tanto, el gerente general de la Compañía Marítima de Cabotaje, Luis Pérez-Salamero, calificó el hecho como trágico y, más allá de las pérdidas materiales, que según él suman varios millones de dólares, opinó que lo verdaderamente lamentable es la muerte de los dos marinos.
No quiso pronunciarse sobre lo sucedido pues, según explicó, ya la AMP y la Fiscalía Auxiliar investigan el caso.
Mientras, el jefe del cuarto de urgencia del Hospital Santo Tomás, Einar Cruz, confirmó que Pedro Pablo González ya fue dado de alta, mientrasque Mosquera sigue grave y su pronóstico es reservado.
El remolcador Viveros, de 30.48 metros de largo y con capacidad para unas 100 toneladas, es la más pequeña de la flota de seis naves que tiene la Compañía Marítima de Cabotaje, la cual opera desde 1991 y, entre otros servicios, suple de agua, combustible y piezas a los barcos que transitan por el Canal de Panamá.
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