| ANNAPOLIS.
Un nuevo comienzo para la paz
Menashe Bar-On
Pasaron 60 años desde que Naciones Unidas resolviera solucionar el conflicto árabe–israelí, creando dos patrias para dos pueblos. El fracaso en lograr esta solución de dos Estados significó para ambos pueblos décadas de sufrimiento. Sin embargo, la justicia de esa solución permanece válida. La salida de dos Estados es la mejor manera, para israelíes y palestinos, de establecer la paz y la seguridad. La conferencia de Annapolis se propone reactivar este esfuerzo por lograr la paz. Es un nuevo comienzo para un largo y retrasado proceso.
Aunque en Annapolis no se negociarán asuntos centrales o cronogramas, el compromiso fundamental es el restablecimiento de una solución pacífica. Esto será seguido por conversaciones intensivas sobre todos los asuntos pendientes, con el objetivo de poner fin al mutuo sufrimiento y comenzar una era de construcción mutua.
La carga de resolver el asunto israelí–palestino le corresponde a las partes, y los compromisos que deben asumirse en la negociación serán difíciles y desafiantes. Deberán abordarse complejos asuntos centrales mientras que al mismo tiempo, la situación en el lugar no puede ser ignorada. La solución de dos Estados depende de la ejecución de la hoja de ruta del cuarteto, como fuera aceptado por las dos partes. En la primera fase de este documento, la Autoridad Palestina (AP) se comprometió a detener todo terrorismo contra los israelíes en todas partes. Por esta razón, los compromisos de la hoja de ruta por parte de la AP, deben ser cumplidos antes del establecimiento del Estado palestino, especialmente los relativos a los asuntos de seguridad.
Por su parte, Israel mostró su buena disposición para cumplir sus propias obligaciones también bajo la hoja de ruta, y ejecutó una serie de medidas destinadas a apoyar el proceso. Más allá de la tarea de inmovilizar toda la actividad de los asentamientos y de eliminar los puestos de avanzada ilegales, Israel liberó a casi 800 prisioneros palestinos involucrados en terrorismo, garantizó amnistía a 170 terroristas buscados de Fatah luego de renunciar a la violencia, eliminó 25 barricadas y puestos de control en la Margen Occidental, transfirió a la AP unos 250 millones de dólares en ingresos de impuestos y aduana, se asoció con interlocutores internacionales para promover proyectos de desarrollo de la infraestructura palestina y reconvocó a varios comités bilaterales establecidos en los Acuerdos de Oslo, todos con el propósito de abordar las actuales necesidades de la Autoridad Palestina.
El encuentro de Annapolis debe ir seguido del esfuerzo internacional de brindar un entorno de apoyo a las partes, en su voluntad de lograr un acuerdo. La comunidad internacional tiene un rol importante que cumplir mejorando el funcionamiento de la AP y las condiciones económicas para los palestinos en general. Esto es crucial para ganar el apoyo de la población, que necesita ver algunos de los frutos del logro de la paz, incluso mientras las negociaciones ocurren.
Trabajar para la concreción de una solución pacífica del conflicto es un desafío gigantesco. Por esta razón, los árabes y musulmanes tienen un rol especial que cumplir apoyando a los moderados y aislando a los extremistas. A medida que se producen los avances, debería progresar la estabilización entre el mundo árabe e Israel. Con el apoyo de los moderados de la región, el diálogo israelí–palestino debería llevar a mejorar los lazos y la cooperación a lo largo del Medio Oriente.
El encuentro de Annapolis tiene el potencial para recomenzar el proceso y cambiar la cara de Medio Oriente. Israel espera que todas las partes involucradas aprovechen esta oportunidad, y hagan todo lo posible para ayudar a despejar el camino hacia la paz.
El autor es embajador de Israel
|