| Irak.
Gobierno aceptaría larga presencia de EU
Gobierno iraquí quiere lograr que se levanten las sanciones impuestas al país por la ONU.
BAGDAD, Irak /AP
El Gobierno de Irak está dispuesto a ofrecer a Estados Unidos que mantenga una prolongada presencia militar en Irak y tratamiento preferencial para inversiones norteamericanas a cambio de una garantía de seguridad por parte de Washington, incluyendo la protección contra golpes de Estado, de acuerdo a información exclusiva obtenida por The Associated Press.
La propuesta, explicada por dos altos funcionarios que están al tanto del tema, es una de las primeras indicaciones de que Estados Unidos e Irak comienzan a explorar cómo serán sus relaciones una vez Estados Unidos reduzca de manera drástica sus tropas de combate en territorio de la nación árabe.
Como parte de la propuesta, los iraquíes quieren que termine la misión de la actual fuerza multinacional de las Naciones Unidas, y que también se ponga fin a las restricciones a la soberanía iraquí.
Irak ha vivido con las restricciones de la ONU desde que invadió Kuwait en 1990, dijeron las fuentes.
Los soldados estadounidenses y otras fuerzas extranjeras operan actualmente en Irak bajo el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, que se ha renovado cada año desde 2003. Las autoridades iraquíes han expresado que quieren que la próxima renovación de ese mandato -que debe ser aprobado por el consejo antes de que termine el año- sea la última.
Los dos informantes iraquíes expresaron que las autoridades han analizado la propuesta con el Ejército estadounidense y con representantes diplomáticos norteamericanos.
Al parecer los estadounidenses estarían en favor de negociar detalles de la iniciativa.
Los dos funcionarios iraquíes, que son de dos partidos políticos diferentes, hablaron a condición de mantener su nombre en el anonimato por la naturaleza delicada del tema.
Los miembros del Congreso recibieron información sobre el plan durante un encuentro de tres horas a puertas cerradas realizado el domingo, en el que los legisladores leales a Muqtada al-Sadr objetaron la propuesta.
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