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Panamá, martes 27 de noviembre de 2007

Yasmina Reyes.
yreyes@prensa.com

FOTODENUNCIA
Mientras a unas comunidades les falta...
LA PRENSA | Carlos Lemos

AGRAVIO PÚBLICO| Esta tubería lleva cuando menos dos meses de estar rota y desperdiciando agua potable en la avenida de La Pulida, entre Pueblo Nuevo y Río Abajo, la que conduce hacia la antigua fábrica de Pepsi-Cola.

Los vecinos, al ver al reportero gráfico, salieron a expresar su disgusto porque en todo este tiempo, y pese a múltiples reportes, todavía no han acudido a reparar ese daño... ni siquiera por no ofender a los miles de capitalinos que sufren los rigores de la escasez de agua.


Unidad contra la corrupción

22 DE NOVIEMBRE.Todo el mundo aplaude con entusiasmo las campañas de La Prensa, por ejemplo, las que emprende contra la corrupción, tanto de empresarios deshonestos como de políticos corruptos. La Prensa fomenta el rigor de la transparencia, la cultura de paz universal y la obligatoriedad de informar todo lo que hacen o dejan de hacer los gobiernos.Por aquí nos informamos que no fueron los simples cajeros del Banco Nacional los que se embolsaron las sumas millonarias, sino que eran los mismísimos gerentes generales quienes apadrinaban los desatinos que allí se cocinaban.

También sabemos que todos los partidos [políticos] de Panamá se engullen, sin el menor sonrojo, varios millones de balboas, dizque para salvar la democracia, cuando todavía quedan cientos de miles de familias en nuestro país que padecen de pobreza extrema, que se acuestan diariamente sin un mendrugo que alivie el horror de un estómago vacío.La miopía de los políticos los incapacita para enseñar a sus adherentes la necesidad de pagar una cuota de membresía para paliar sus gastos.

En cambio, les es más cómodo pasar la factura a un Estado cada vez más necesitado de fondos para proveer medicamentos hospitalarios u otras necesidades sociales. Es gente que no quiere preocuparse por la suerte de los hambrientos porque los prefieren arrodillados, con las manos extendidas, convertidos en pordioseros. Es allí donde ellos se creen grandes. Grandes, porque su sombra se proyecta vigorosa en la negrura de su entorno.Pero tenemos la obligación de decir que la grandeza la vemos en otras partes.

Por ejemplo, en aquellos funcionarios que se bajan el salario porque lo consideran demasiado alto para un país que todavía tiene muy alto el índice de desempleo, y se sientan preocupados por la inhumana hambre cuya consecuencia se deriva de un empleo inexistente.No creo —de verdad— que le mueve a La Prensa el deseo de convertir en un fantasma "metemiedo" a Pedro Miguel González. Ni creo que fomenta una campaña para construir, para él, un pedestal nacional y convertirlo en héroe popular. Pero pareciera que, sin proponérselo, ese será el resultado final de la mezcla metafísica.De tal manera que llegado el momento los dirigentes de La Prensa tendrán que evaluar, en el laboratorio, los siguientes tres pasos:

1- Que un TLC, ya aprobado unánimemente por la Asamblea en Panamá, será aprobado por el Senado de Estados Unidos únicamente si les conviene y les favorece a ellos, no a Panamá.

Así es la cosa, porque así es la cosa en el comercio, entre ciudadanos y entre naciones.

2- Que cualquier intelectual sabe (y en La Prensa abundan) que ningún país que se respete a sí mismo, tolerará que con mañas, chantajes o presiones, se revierta una decisión tomada soberanamente por un órgano legítimo de una nación o un Estado soberano.

3- Que todos los ciudadanos estamos convocados, nos guste o no, que alguien de un Estado extranjero nos venga a decir o "proponer" cómo y a quién debemos elegir. Y elegir, se nos ha dicho siempre, es una acción ineludible, de la soberanía de los pueblos.Por consiguiente, como lector consuetudinario, porque soy subscriptor de La Prensa, pido que prosigamos la campaña que nos une contra la corrupción generalizada, el adecentamiento de los partidos políticos y sus dirigentes y por una cultura de paz universal.

Belisario Rodríguez
Periodista y Constituyente de 1972.


Error histórico

18 DE NOVIEMBRE.En la noticia titulada "La batalla por el CEN llega a Veraguas", firmada por Ney A. Castillo y publicada el domingo 18 de noviembre de 2007, se incurre en un error.El segundo párrafo dice: "(...) La nota característica fueron los discursos de barricada y las banderas del PRD con el símbolo del 11 de octubre, fecha en que el padre de Martín Torrijos dio el golpe de Estado."Si mal no recuerdo, el golpe fue de Boris Martínez.

Jorge Fernández

Nota de la defensora. El que señala el lector es un error en el que frecuentemente incurren los periodistas de La Prensa, atribuir a Omar Torrijos Herrera el liderazgo del golpe de 1968.

El líder del golpe contra Arnulfo Arias no fue Torrijos, sino Boris Martínez. Torrijos era un segundo. Pasó al primer plano asumiendo el mando tras arrebatarle el poder a Martínez y exiliarlo.


Café, arroz y globalización

22 DE NOVIEMBRE.Con mucho agrado leí en La Prensa la noticia "Café panameño rompe récord mundial de precios", del jueves 22 de noviembre [de 2007], donde explican que la libra de café Geisha se está vendiendo hasta en 300 dólares la libra. Y mejor aún, que empresarios locales se preparan para venderlo en el país, de forma que se pueda disfrutar este excepcional producto no solo en las grandes ciudades del mundo, sino también en nuestra tierra. Por otro lado, las últimas semanas un "tema caliente" ha sido la escasez de oferta local de arroz que ocasionó un alza en su precio de venta, así como la medida que tomó el gobierno para poder cubrir la demanda de arroz económico: importarlo y venderlo directamente al pueblo bajo la marca "Compita".¿Qué relación existe entre ambos casos? Ambos se relacionan con la globalización y la liberación de mercados.

Los productores de café en Panamá desde hace algunos años se propusieron que lo más conveniente no es producir altos volúmenes de café, ya que por el limitado terreno para producir jamás se llegaría a los volúmenes de otros países competidores; en su lugar destinaron sus esfuerzos a la búsqueda del café de más alta calidad. Pocos años después, están rompiendo récords mundiales y de paso, estimulando la economía local por el efecto dominó de su éxito y aportando en promocionar nuestro país dada la publicidad que reciben las tierras altas de Chiriquí y sus fincas cafetaleras como destino turístico.Por otro lado, la producción de arroz, o mejor dicho, el oligopolio de los molineros, se han valido de la excusa de que "hay que proteger al campesino" para evitar a toda costa una verdadera apertura en la importación de arroz que sea definida por la sencilla, pero efectiva, oferta y demanda. Es decir, privan al panameño de un mejor arroz y más barato, por el temor a la competencia.

Esto ocasiona lo que sufrimos en estos momentos: escasez del grano y la necesidad de "apagar incendios". Lo absurdo del caso es que el gobierno toma medidas políticas para problemas económicos: deciden recibir apoyo popular importando y vendiendo directamente. Es decir, en lugar de permitir una verdadera apertura del mercado fortaleciendo la economía nacional, lo que hace es competir directamente contra los importadores y productores nacionales. Quienes poco entienden de todo lo que hay detrás de su plato de arroz, piensan que sencillamente la intervención del Estado en el mercado es la solución a los problemas de altos precios o escasez, cuando es todo lo contrario.Lo que el gobierno ha hecho es comprobar que una verdadera apertura beneficiará al pueblo entero con una drástica caída de los precios de los productos.

La globalización es inevitable, y el éxito o fracaso al implementarse radica en el tiempo y esfuerzo que se dedique en aprovecharla (café) o luchar contra ella (arroz). Entiéndase: el arroz "Compita", que distribuye el gobierno a bajo costo, no es más que un arroz importado que no pagó impuestos, y gracias a eso, todos podemos comprarlo a bajo precio. Esto confirma que la solución a los altos precios de algunos alimentos, así como a combatir la inflación de la canasta básica, es una verdadera eliminación de aranceles a la importación de los productos alimenticios. A mi parecer, el bolsillo del panameño está por encima de los intereses económicos de quienes nos mantienen prisioneros de sobrevaluados productos nacionales.

Gabriel Cohen-Henríquez




© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
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