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En una época como en la que estamos viviendo, y en la que con frecuencia se trata de sublimizar ciertos extraños valores, ignorando los reales, hemos creído más que conveniente colocar en un verdadero sitio de honor la figura de Alfredo de Saint Malo Orillac, un ser que con su virtuosismo musical supo colocar el nombre de Panamá en altísima, real e inalcanzable altura. Con su violín y el arte de poder hacerlo expresar, unido a sus conocimientos de tan difícil capacidad, tal como lo vamos a ver paseó sus habilidades siempre con el nombre de esta nación en sus labios por variados países del orbe. Menos mal que vivió en épocas en que a todo aquello se le reconocía su verdadero valor. En los comentarios a las fotografías nos referiremos más a él. En las líneas que van a encontrar hemos querido recordar, tal como es nuestra rutina, algunos aspectos del violín, instrumento lleno de dificultades para lograr que se exprese. ¡Y cómo lo hace, cuando se le logra hacerlo oír! Mucho se ha escrito por los verdaderos expertos acerca de sus orígenes, ya que en todo sentido han sido múltiples sus antecedentes. En la mitología griega, algo parecido a los violines ya hizo su aparición. Después aparecen instrumentos semejantes en la China y en la India. Por fin, y con el nombre de Rabab, se afirma que fue llevado por los árabes a Europa. Y que fue en Italia en donde lo asimilaron y lo comenzaron a construir con muchas de sus características actuales. Pero él tuvo previamente otros hermanos, tales como la viola, el violonchelo, el contrabajo y tantos más que haríamos más latosa aún esta somera relación. En la ciudad italiana de Cremona, cómo gozamos cuando fuimos a visitarla con la idea de ir a ver en dónde nacieron los Amati, los Guarnieri, los Stradivarius, cuyos descendientes son reconocidos como los más perfectos violines del mundo. Sin embargo, es otra familia de la ciudad italiana de Brescia, por allá en los siglos XVI y XVII, los originales constructores de los violines. Su perfeccionamiento vino después y entonces sí en Cremona. Compositores como Bach, Beethoven, Mozart, Paganini, Brahms, Mendhelson, Lalo, Saint Sanz, Tchaikovsky, Bartock, Prokofiev y varios más nos dejaron obras para ser interpretadas en el instrumento musical que hoy nos ocupa. Entre sus intérpretes más afamados en todo el mundo, no podemos dejar de mencionar el nombre de Nicolo Paganini, que –por su aspecto y la manera de tocar– sus contemporáneos (nació en 1782 y murió en 1840 en su patria Italia) llamaban "engendro o hijo del diablo". Otros italianos ilustres y violinistas lo fueron Corelli, Geniniani, Tartini, Locatelli, Vivaldi, y muchos más. Más tarde brillaron Sarasate, Ysaye, Kubelik, Kreisler, Heifetz, en otros países. Textos: Harry Castro Stanziola Fotografías: Ricardo López Arias Comentarios: vivir@prensa.com Además en Vivir
• De visita en el bosque
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